¿A Quién Iremos?
¿A Quién Iremos?
Simón Pedro le contestó: —Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes las palabras que dan vida eterna.
Juan 6.68, NTV.
En unos versículos anteriores, Jesús da una enseñanza difícil; difícil para nuestros pensamientos limitados y para una humanidad acostumbrada a querer entenderlo todo. Muchas personas lo seguían por los milagros que hacía, por las señales, porque alimentaba a miles y porque estar cerca de Él era emocionante. Pero en el momento en que comenzó a enseñar cosas profundas, cosas que confrontaban el corazón y que podían llegar a ser incómodas para el razonamiento humano, muchos decidieron alejarse y rechazarlo.
Y esto nos deja una gran enseñanza: en nuestro caminar con Cristo existirán momentos donde no vamos a entender lo que Dios está haciendo. Habrá procesos que dolerán, respuestas que tardarán en llegar. Porque seguir a Jesús no siempre significa comprenderlo todo, sino aprender a confiar aun cuando nuestra mente no alcanza a entender.
Muchos de aquellos seguidores abandonaron a Jesús porque lo seguían por lo que recibían de Él, pero no porque realmente amaban quién Él era. Lo querían mientras los milagros eran visibles, mientras el pan multiplicado llegaba a sus manos y mientras todo parecía fácil. Pero cuando sus palabras comenzaron a exigir fe, rendición y profundidad espiritual, decidieron irse.
«Entonces Jesús miró a los doce y les preguntó: “¿También ustedes quieren irse?” Y Simón Pedro respondió “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” Juan 6:67-68. Probablemente Pedro y los demás discípulos tampoco entendían completamente el mensaje que Jesús estaba dando. Seguramente también tenían dudas, preguntas y confusión. Pero había algo más grande que todas sus dudas: el amor y la convicción de que fuera de Jesús no existía nada que pudiera darles vida verdadera. Y esa es la fe que muchas veces Dios quiere formar en nosotros: una fe que permanezca aun cuando no entiende, una fe que no dependa solamente de milagros visibles, sino de conocer el corazón de Jesús. Porque cualquiera puede seguir a Cristo cuando todo va bien, pero permanecer cuando no entendemos nada eso revela un amor genuino a Jesús.
Oración:
Por Jimena A.
Querido Jesús, mi mayor anhelo es conocer tu corazón, y se que hay muchas cosas que no puedo entender, pero Señor mi amor por ti supera todo, deseo que mi carne mengue y mi espíritu crezca cada día más, Señor deseo serte fiel hasta el final que en mí no exista nada que pueda hacerme dudar de ti.