Jesús, El Agua Viva
Jesús, El Agua Viva
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”
Juan 7.37-38, RVR1960.
Toda persona necesita esa agua viva que es Cristo Jesús. No hay nadie en este mundo que no necesite al Señor, porque sólo Él puede llenar los vacíos del corazón y sanar las heridas del alma. El mundo ofrece muchas cosas engañosas que aparentan dar felicidad: El alcohol, las fiestas desenfrenadas, las drogas, el sexo sin propósito, el dinero y muchas más. Sin embargo, vivimos en una sociedad donde predomina la apariencia y el estatus. Muchas personas fingen estar felices, pero en realidad están vacías por dentro.
Cuando Cristo no habita en el corazón, el alma está seca. Entonces el ser humano busca llenar ese vacío con cosas pasajeras, pero nada de esto puede sanar ni dar verdadera paz. Quiero compartir un poco de mi testimonio.
“En lo personal, yo fui una de esas personas, buscaba llenar mis vacíos en el alcohol, en fiestas y en relaciones sin sentido. Pero cada vez me sentía peor, más vacía y triste. Hasta que un día Cristo llegó a mi vida. Tomé la decisión de rendirle mi corazón y entregarle todo mi ser. Desde ese momento, todo comenzó a cambiar. Jesús llenó mis vacíos, sanó mis heridas y le dio un nuevo sentido a mi vida. Hoy ya no necesito buscar en el mundo lo que sólo Él puede dar. Ahora vivo con gozo, con paz, y ese río de agua viva fluye dentro de mí, porque el Espíritu Santo habita en mi corazón.»
Si hoy estás pasando por lo que yo viví, te invito a tomar una decisión:
Acércate a Jesús
Entrégale tu vida
Permite que Él sane tu corazón
Él te llenará, perdonará tus pecados, te dará paz, gozo y una nueva vida. El mundo no puede darte lo que sólo Cristo puede dar.
Oración:
Por María J.
Amado Jesús, te doy gracias por haber llegado a mi vida. Gracias por llenar mis vacíos, por sanar las heridas de mi corazón y por darle propósito a mi existencia. Tú eres mi plenitud, tú eres todo lo que necesito. En Ti encuentro verdadera felicidad. Te amo, mi Jesús. Amén.