Jesús, El Pan de Vida
Jesús, El Pan de Vida
“Yo soy el Pan de Vida”
Juan 6.48, RVR60.
En este capítulo el Señor en dos oportunidades nos dice que Él es el pan de vida. Luego de alimentar a los 5000 Jesús habla con sus seguidores y les reclama que lo siguen no por sus señales sino porque comieron pan y se habían saciado, les dice que tienen que trabajar por la comida que da la vida eterna y no por la que perece.
Aquí el Señor muestra una parte de nosotros que generalmente busca saciarse con los placeres, a veces lícitos pero que no llevan a la vida eterna si no a saciar nuestro estómago. Jesús como pan de vida anima a la gente a tomarlo para saciar la necesidad del alimento espiritual, como el pueblo de Dios en el desierto tomaba del maná cada día para saciar su necesidad de pan que alimenta su organismo físico, esto es lo que nos ofrece el mundo también, soluciones temporales para problemas eternos.
Jesús es quien satisface el espíritu de los que creen en Él, una satisfacción que no depende de las circunstancias externas, sino de una fuente interna que nunca se agota. Jesús nos muestra que Él es nuestro sustento, que Él es lo que necesitamos diariamente, que el solo es suficiente, con Jesús basta para estar completos.
Debemos tener bien claro que estamos siguiendo a Jesús por lo que Él representa para nuestra salud espiritual y no por la cantidad de cosas materiales que nos puede dar. Comer el Pan de Vida significa creer, confiar y depender de Jesús diariamente. Así como el pan físico debe ser ingerido para nutrir el cuerpo, la verdad de Cristo debe ser integrada en nuestra mente y corazón. No basta con mirar el pan sobre la mesa; hay que participar de él.
¿Qué estás usando hoy para intentar saciar tu hambre espiritual? Si te sientes agotado, vacío o insatisfecho a pesar de tus esfuerzos, quizá es porque estás buscando sustento en lugares que no fueron diseñados para alimentarte. Jesús el verbo hecho carne es el alimento que traerá salud, y traerá libertad.
Hoy nuestro Getsemaní se centra en esa lucha interior que nos lleva a decidir entre los bienes y deleites de este mundo que nos traen tranquilidad temporal o seguir a aquel que entregó su vida hasta la muerte para que podamos disfrutar de la seguridad de ir con El de la mano por el camino de la vida eterna.
Oración:
Por Ps. Oscar A.
Señor gracias, por ser el Pan que realmente me sostiene. Perdóname por buscar satisfacción en cosas que perecen. Hoy decido alimentarme de Tu Palabra y descansar en Tu presencia, sabiendo que en Ti tengo todo lo que mi alma necesita para vivir plenamente. Líbrame Señor de las ansiedades de la vida y sus afanes, guíame en el camino de la verdad y el cumplimiento feliz de los mandatos claros de tu palabra. Amén.