Lo que no Proviene De Fe Es Pecado 

La fe es uno de los requisitos fundamentales para agradar a Dios. Esto lo podemos ver en Hebreos 11:6: «Pero sin fe es imposible agradar a Dios«. El capítulo 14 de Romanos habla sobre asuntos en los que existían desacuerdos de opinión entre los creyentes. Algunos consideraban que podían comer de todo, mientras que otros preferían abstenerse de ciertos alimentos. Este último grupo se enfocaba más en aspectos externos, fijando su atención en asuntos secundarios y no en las verdades esenciales de la salvación. 

La Palabra de Dios menciona en este capítulo a los débiles en la fe. Ellos evitaban comer determinados alimentos, mientras que los fuertes en la fe entendían que, en Cristo, tenían libertad respecto a esas creencias. 

El versículo 23 nos habla de la duda y de la conciencia. El apóstol Pablo advierte que, si un creyente tiene dudas acerca de si una acción es correcta delante de Dios y aun así decide realizarla, está actuando en contra de su propia conciencia. 

Hacer algo que se considera malo o incorrecto equivale a pecar contra uno mismo, porque se actúa sin la convicción de que Dios lo aprueba. La frase: «Todo lo que no proviene de fe es pecado» no se refiere a la fe para salvación, sino a la plena seguridad interior de que una acción específica cuenta con la aprobación de Dios. 

Esto significa que, cuando no podemos realizar algo con una conciencia tranquila delante del Señor, es mejor no hacerlo. Todo aquello que se hace en contra de lo que uno cree que es correcto, se convierte en pecado. Como creyentes, debemos procurar aquello que agrada a Dios y que contribuye a la edificación de nuestros hermanos en Cristo. 

Oración:
dejarme llevar por mis impulsos. Deseo actuar correctamente, con una 
conciencia tranquila y con fe. Guíame para vivir de una manera que te honre en todo momento. En el nombre de Jesús. Amén. 

Por María J.