El Amor Es La Clave

El Amor Es La Clave

El apóstol Pablo nos enseña que existe una deuda que nunca termina de pagarse, el amor hacia los demás, no se trata de un amor basado en emociones o conveniencias, sino del amor que Dios pone en nuestro corazón, por eso, para vivir una vida bendecida y agradar a Dios, primero debemos recibir el amor y el perdón de Cristo.

1. Necesitamos el perdón de Jesús para ser limpios y llenos del Espíritu Santo, quien nos inunda de amor.

Por nuestra propia naturaleza nos resulta difícil amar como Dios quiere, muchas veces guardamos resentimientos, actuamos con egoísmo o nos cuesta perdonar, sin embargo cuando acudimos a Jesús y recibimos su perdón, él limpia nuestro corazón y nos da una nueva vida.

Al ser restaurados por Cristo, el Espíritu Santo viene a morar en nosotros y comienza a transformar nuestro interior, el amor que antes no podíamos producir por nuestras propias fuerzas empieza a fluir como resultado de la presencia de Dios en nuestra vida. Solo un corazón perdonado puede aprender a amar verdaderamente.

2. Al ser llenos del Espíritu Santo, Él produce un amor abundante en nosotros

El amor no es simplemente una capacidad humana; es uno de los frutos de la obra del Espíritu Santo, cuando le permitimos dirigir nuestra vida, comenzamos a ver a las personas con los ojos de Dios, aprendemos a servir, a perdonar, a tener paciencia y a buscar el bienestar de nuestro prójimo.

Romanos 13:8 nos recuerda que quien ama cumple la voluntad de Dios, por eso, una vida llena del Espíritu Santo será una vida caracterizada por el amor, ese amor glorifica a Dios, fortalece nuestras relaciones y nos convierte en instrumentos de bendición para los demás.

Oración:
Señor Jesús, gracias por tu amor y por el perdón que me has dado en la cruz, limpia mi corazón de todo pecado y lléname cada día con tu Espíritu Santo, ayúdame a amar como tú amas, a perdonar como Tú perdonas y a reflejar tu gracia en cada una de mis acciones, que el amor sea la característica principal de mi vida y que, a través de él, pueda glorificar tu nombre y bendecir a quienes me rodean, en el nombre de Jesús, amén.

Por Marianela A.