Escuchando al Espíritu Santo 

En Hechos 10:1-23 encontramos la historia del apóstol Pedro. Después de haber orado, mientras le preparaban la comida, recibió una visión que se repitió tres veces. Aun después de verla, Pedro permaneció desconcertado, tratando de comprender su significado. Fue entonces cuando el Espíritu Santo le habló directamente y le dijo que tres hombres habían venido a buscarlo.

Esta historia nos lleva a reflexionar sobre una importante pregunta: ¿Puede el Señor hablarnos hoy a través de su Espíritu Santo? ¿Cómo podemos reconocer su voz? La respuesta es sí. Dios continúa hablando hoy, porque Él no cambia. Como dice Hebreos 13:8: «Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.« Él nos ha dejado su Palabra y su Espíritu Santo para guiarnos a toda verdad. 

Cuando aceptamos el sacrificio de Jesucristo en la cruz por nuestros pecados y le entregamos nuestra vida, recibimos la dirección y la compañía de su Espíritu. Pero, ¿cómo podemos escuchar su voz? Jesús mismo nos da la respuesta en Juan 10:27: «Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen

Las ovejas del Señor son aquellas personas que han aceptado a Cristo como Salvador y Señor de sus vidas. Son personas que buscan continuamente su presencia mediante la oración, la lectura de la Palabra y una vida de obediencia. A medida que crecen en su relación con Dios, su oído espiritual se desarrolla y aprenden a reconocer la voz del Espíritu Santo que las guía, corrige, consuela y dirige.

Si deseas conocer la voz de Dios, entrégale tu corazón a Jesús y permite que Él sea el Señor de tu vida. Permite que guíe cada uno de tus pasos y te dé dirección en medio del caos y la confusión de este mundo. Cuando caminamos cerca de Él, aprendemos a distinguir su voz y a seguir su voluntad.

Oración:
Señor Jesús, gracias porque tu Palabra nos enseña que sigues hablando a tus hijos, tú no has cambiado; eres el mismo ayer, hoy y por los siglos, te entrego mi vida y mi corazón para que seas el Señor de todo mi ser y pueda yo ser tu hijo amado, inscribe mi nombre en el libro de la vida.
Padre, ayúdame a crecer en mi relación contigo, agudiza mis sentidos espirituales para que pueda reconocer tu voz en medio de tantas voces que buscan distraerme, dame un corazón sensible a la dirección de tu Espíritu Santo y la disposición para obedecer tu voluntad.
Guía mis pasos, fortalece mi fe y ayúdame a permanecer cerca de ti cada día, que tu Palabra sea lámpara a mis pies y luz en mi camino, en el nombre de Jesús, amén.

Por Marianela A.