
Discernimiento Ante Lo Falso
Discernimiento Ante Lo Falso
«Y ahora, mis amados hermanos, les pido algo más. Tengan cuidado con los que causan divisiones y trastornan la fe de los creyentes al enseñar cosas que van en contra de las que a ustedes se les enseñaron. Manténganse lejos de ellos».
Romanos 16.17, NTV.
En una de las salutaciones finales de su carta, Pablo se toma el espacio para hacer esta advertencia. No invita simplemente a tener cuidado de ciertas enseñanzas, sino de aquellas que, en lugar de edificar a la iglesia de Cristo, estaban trayendo división y trastornando la fe de los creyentes.
Pareciera que esta fue una especie de enfermedad con la que tuvieron que luchar los primeros seguidores de Cristo y que se ha expandido como mala hierba hasta nuestros días. Desde los primeros años de la iglesia han existido personas que, por medio de enseñanzas contrarias a lo que los creyentes habían recibido, han provocado confusión y división dentro del pueblo de Dios.
Pablo también nos habla de las intenciones de estas personas. Romanos 16:18 NTV: “Tales personas no sirven a Cristo nuestro Señor; sirven a sus propios intereses. Con palabras suaves y halagos, engañan a la gente inocente;”
Estas palabras muestran que no siempre el engaño se presenta de una manera evidente. Pablo habla de palabras suaves y halagos. Esto significa que un discurso puede sonar agradable, convincente e incluso parecer espiritual, pero eso no significa necesariamente que esté de acuerdo con la Palabra de Dios.
Como seguidores de Cristo debemos tener discernimiento para no caer en esos discursos. Pero, ¿cómo podemos lograrlo? Una de las maneras es ejercitándonos en la lectura y el conocimiento de la Biblia. En otro texto, Pablo nos advierte, 1 Tesalonicenses 5:21: “Pongan a prueba todo lo que se dice. Retengan lo que es bueno.”
Pero, ¿cómo vamos a darnos cuenta de lo que es bueno si no nos ejercitamos en el conocimiento bíblico? Como creyentes es indispensable que busquemos con fervor las Sagradas Escrituras. No basta con escuchar lo que otra persona dice acerca de Dios. También es necesario conocer su Palabra para poder examinar aquello que escuchamos y determinar si realmente está de acuerdo con ella.
Al respecto de lo antes dicho, un seguidor de Jesús dijo: «Cuando leemos libros o escuchamos sermones, debemos examinar el contenido de lo escrito o dicho y no dejarnos engañar con palabras suaves. Los cristianos que estudian la Palabra de Dios no serán engañados, aunque los oyentes superficiales caigan en sus redes. Para tener un ejemplo de creyentes que examinaron con cuidado la Palabra de Dios.«
La vida cristiana requiere discernimiento. Cada creyente debe aprender a escuchar, pero también a examinar. No todo lo que se dice en nombre de Dios necesariamente proviene de su Palabra. Por eso, conocer las Escrituras permite reconocer aquello que es verdadero y apartarse de aquello que puede traer confusión y división.
El llamado de Pablo sigue teniendo importancia para la iglesia actual. Así como los primeros creyentes tuvieron que enfrentarse a enseñanzas que trastornaban su fe, los cristianos de hoy también necesitan permanecer firmes en la Palabra de Dios. La mejor manera de reconocer lo falso es conocer profundamente lo verdadero.
Por eso, la lectura bíblica no debería ser una práctica ocasional. Debe formar parte de la vida del creyente. Cuanto más se conoce la Palabra de Dios, mayor será la capacidad para discernir aquello que se escucha y no dejarse llevar simplemente por palabras bonitas o discursos que parecen agradables.
Oración:
Por Greivin P.
Señor, ayúdanos a tener discernimiento para reconocer aquello que viene de tu Palabra y aquello que se aparta de ella. Danos hambre y fervor por conocer las Sagradas Escrituras, para que nuestra fe pueda permanecer firme. Ayúdanos a no dejarnos engañar por palabras suaves, halagos o enseñanzas que puedan traer división y confusión a tu iglesia. Que podamos poner a prueba todo lo que escuchamos y retener aquello que es bueno.

