Bondad Que Conduce al Arrepentimiento
Bondad Que Conduce al Arrepentimiento
“¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso eso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?”
Romanos 2.4, NTV.
Hay ocasiones en las que podemos interpretar de manera equivocada la paciencia de Dios. Cuando continuamos viviendo de una manera que no le agrada y aparentemente no sucede nada, podemos llegar a pensar que Dios está aprobando nuestras acciones o que nuestras faltas no tienen importancia. Sin embargo, este versículo nos muestra todo lo contrario.
La paciencia de Dios no significa indiferencia frente al pecado. Su bondad es una oportunidad para volvernos a Él. Cada día que Dios nos permite continuar es una nueva oportunidad para reconocer aquello que necesita ser transformado en nuestro corazón.
Esto debería llevarnos a examinarnos constantemente. No solamente debemos preguntarnos si estamos haciendo cosas aparentemente buenas, sino también qué está ocurriendo dentro de nosotros. Podemos mantener una apariencia correcta delante de las personas y, al mismo tiempo, guardar orgullo, resentimiento, ira, envidia, chisme o falta de perdón.
El problema aparece cuando nos acostumbramos tanto a nuestras propias actitudes que dejamos de verlas como pecado. Incluso podemos llegar a señalar las fallas de otros mientras ignoramos aquello que Dios está tratando de corregir en nosotros.
La bondad de Dios no debería producir comodidad frente al pecado, sino arrepentimiento. Su paciencia no es una licencia para continuar haciendo lo malo, sino una muestra de misericordia que nos invita a regresar a sus caminos.
Por eso, examinarse delante de Dios requiere humildad. No siempre será agradable descubrir lo que existe en nuestro interior, pero es mucho mejor permitir que Dios nos confronte y nos transforme que vivir engañados por nuestra propia apariencia.
El verdadero arrepentimiento comienza cuando dejamos de justificar nuestras acciones y reconocemos delante de Dios aquello que necesita cambiar. No se trata únicamente de sentir tristeza por haber pecado, sino de permitir que esa convicción produzca un cambio en nuestra manera de vivir.
Según un comentario de la Biblia Diario Vivir: “En su bondad, Dios retarda su juicio para darle tiempo a la gente para que se arrepienta. Es muy fácil confundir la paciencia de Dios con la aprobación de la forma equivocada en que vivimos. La auto evaluación es difícil, y más difícil aún es sincerarnos con Dios y permitirle que nos diga en qué debemos cambiar. Sin embargo, como cristianos debemos orar siempre a fin de que Dios nos señale nuestros pecados y nos cure. Es lamentable, pero es más fácil sorprendernos de la paciencia que Dios tiene con otros, que humillarnos ante la que El tiene con nosotros”.
Este comentario nos lleva a una reflexión muy seria. Es fácil observar la vida de otras personas y preguntarnos por qué Dios todavía tiene paciencia con ellas, pero resulta mucho más difícil reconocer que nosotros también dependemos diariamente de esa misma misericordia.
La pregunta entonces no debería ser únicamente qué está haciendo mal el otro, sino qué necesita Dios cambiar en nosotros.
Que nunca lleguemos a utilizar la paciencia de Dios como una excusa para permanecer iguales. Que cada muestra de su bondad produzca en nosotros un corazón más humilde, dispuesto a arrepentirse y abandonar aquello que nos aleja de Él.
Oración:
Por Greivin P.
Amado Dios, gracias por tu bondad, tu paciencia y tu misericordia. Gracias porque aun cuando fallamos, no te rindes con nosotros, sino que nos das oportunidades para volver a Ti.
Señor, ayúdanos a no confundir tu paciencia con aprobación. Examina nuestro corazón y muéstranos aquellas cosas que necesitamos cambiar. Quita de nosotros el orgullo que nos impide reconocer nuestros errores y danos humildad para aceptar tu corrección.


