El Precio de Olvidar a Dios
El Precio de Olvidar a Dios
“Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión.”
Romanos 1.21, NTV.
En la lectura Pablo no comienza hablando de personas que nunca han oído hablar de Dios, sino de lo que ocurre cuando el ser humano conoce la verdad, pero decide apartarse de ella. Entonces, a través del versículo clave vemos un punto de partida.
- Primero, conocieron a Dios.
- Después, no quisieron honrarlo ni agradecerle.
- Luego, sus pensamientos se volvieron inútiles.
- Y finalmente, su corazón quedó en oscuridad.
Pablo está mostrando que el alejamiento de Dios no comienza necesariamente con una gran rebelión. Muchas veces comienza con algo aparentemente pequeño: dejar de reconocer a Dios como Dios.
La raíz del problema no era falta de evidencia. El versículo Ro 1: 20 NTV “20 Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra.(…)” El problema era la respuesta del corazón ante esa verdad. Entonces aparece una tendencia muy actual: podemos tener conocimiento de Dios sin rendirle el lugar que le corresponde.
El corazón humano siempre termina adorando algo. Si deja de colocar a Dios en el centro, buscará otro centro: nosotros mismos, nuestros deseos, la aprobación, bienes, relaciones o aquello que creemos que puede darnos seguridad. Por eso Pablo utiliza una expresión muy fuerte en Romanos 1:25 NTV: “25 Cambiaron la verdad acerca de Dios por una mentira. Y así rindieron culto y sirvieron a las cosas que Dios creó pero no al Creador mismo, ¡quien es digno de eterna alabanza! Amén.”
Ese es el verdadero problema: intercambiar al Creador por lo creado. Y cuando Dios deja de ocupar el centro, también se desordena nuestra manera de pensar, de desear y de vivir.
Este pasaje no fue escrito para que señalemos rápidamente a otras personas. Nos invita primero a examinarnos. ¿Hay algo que estoy colocando por encima de Dios? ¿Estoy permitiendo que la Palabra de Dios corrija mis pensamientos, o estoy buscando que Dios apruebe lo que yo ya decidí?
Cuando rechazamos repetidamente la verdad de Dios, nuestro corazón comienza a perder sensibilidad hacia ella. Y a través de esto surge una enseñanza: necesitamos permanecer cerca de Dios no solamente para recibir sus bendiciones, sino para mantener nuestro corazón orientado hacia la verdad.
Proverbios 4:23 dice: “Sobre todas las cosas, guarda tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.” Proverbios 4:23 NTV. El rumbo de nuestra vida no se determina únicamente por nuestras decisiones externas. Se va formando en aquello que permitimos que gobierne nuestro corazón.
Quizá la pregunta de hoy no sea simplemente: ¿Estoy haciendo algo malo? Sino: “¿Qué lugar está ocupando Dios realmente en mi vida?” Porque cuando reconozco que Dios ocupa el centro, mis decisiones comienzan a ordenarse alrededor de Él. Pero cuando mi ego (el yo) es el centro, al actuar en mi propia voluntad incluso aquello que parece correcto puede terminar alejándome de su voluntad.
Oración:
Por Nadia M.
Señor, examina mi corazón y muéstrame si existe algo que estoy colocando por encima de Ti. No permitas que me acostumbre a vivir lejos de tu verdad ni que mis propios deseos se conviertan en la autoridad de mi vida.
Enséñame a reconocerte, honrarte y agradecerte cada día. Guarda mi corazón y mis pensamientos para que permanezcan firmes en Ti. Amén.


