Un Llamado a Descubrir Quién es Él
Un Llamado a Descubrir Quién es Él
Entonces Natanael exclamó: —Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel!
Juan 1.49, NTV.
«—¡Nazaret!—exclamó Natanael—. ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?» Juan 1: 46. Es curioso cómo una misma persona puede pasar de dudar tanto… a creer con tanta seguridad. Al inicio no creyó, incluso lo cuestionó por tan solo su lugar de nacimiento; pero al momento de su primer encuentro con el Mesías no pudo resistirse. Con tan solo una pequeña conversación, todo prejuicio fue roto y lo que él pensaba fue cambiado.
En ese mismo momento confesó con su boca: “Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios! ¡tú eres el Rey de Israel!” Y desde ese momento su vida cambió. Natanael dedicó su vida a amar y caminar junto a Jesús y se convirtió en su discípulo. Jesús también le dijo: «… —¿Crees eso solo porque te dije que te había visto debajo de la higuera? Verás cosas más grandes que esta.» Juan 1:50
Jesús le dice que iba a ver cosas más grandes, o sea, que su fe no se iba a quedar en ese momento, sino que iba a crecer conforme caminara con Él. Y eso mismo pasa con nosotros. Comenzamos con duda o con una experiencia, pero si decidimos seguir a Jesús, conforme caminamos junto a Él le conoceremos más, y Él nos revelará tesoros de sabiduría y conocimiento. Nos formará, nos corregirá y no guiará en cada paso de nuestra vida.
La historia de Natanael muestra que una persona puede empezar con dudas, pero al acercarse a Jesús todo desaparece. Jesús sigue llamando a las personas a seguirlo. Y cuando alguien decide hacerlo, comienza a conocerlo más, no solo en un momento, sino a lo largo del tiempo. Así como Natanael pasó de cuestionar a reconocer quién era Jesús, cada persona también puede llegar a descubrir quién es Él, si decide acercarse y seguirlo. Con tan solo un encuentro genuino nuestra vida puede cambiar para siempre.
Oración:
Por Jimena A.
Señor Jesús, gracias porque aun cuando dudamos, Tú nos sigues llamando. Ayúdame a acercarme a Ti, a seguirte y a conocerte cada día más. Quita de mi corazón todo prejuicio y enséñame a verte como realmente eres. Quiero caminar contigo y crecer en fe, confiando en lo que Tú harás en mi vida. Amén.