No Todos Hablan de Parte de Dios
No Todos Hablan de Parte de Dios
Ella seguía a Pablo y también al resto de nosotros, gritando: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo y han venido para decirles cómo ser salvos».
Hechos 16.17, NTV.
En Hechos 16:16-20 vemos cómo Pablo y Silas se encuentran con una joven que tenía un espíritu de adivinación. Aunque ella decía algo verdadero al reconocer que ellos eran siervos de Dios, Pablo discernió que el mensaje no provenía del Señor y, en el nombre de Jesucristo, ordenó que el espíritu saliera de ella. «Te ordeno, en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella».(Hechos 16:18)
Este pasaje nos enseña:
1. La autoridad de Cristo es mayor que cualquier poder: El enemigo puede tener influencia, pero nunca tiene la última palabra, la autoridad de Jesús está por encima de toda potestad. «Mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo» 1 Juan 4:4. Nuestra seguridad no está en nuestras fuerzas, sino en el poder de Cristo.
2. Necesitamos discernimiento espiritual: La joven hablaba algo correcto, pero su mensaje tenía un origen equivocado, porque no todo lo que parece espiritual viene de Dios; por eso debemos buscar dirección del Espíritu Santo y permanecer en la Palabra. «Amados, no crean a todo espíritu, sino prueben los espíritus para ver si proceden de Dios»1 Juan 4:1. Dios nos llama a tener sabiduría para reconocer la verdad y rechazar el engaño.
3. Jesús trae verdadera libertad: Aquella joven estaba esclavizada, pero el poder de Cristo la liberó. Jesús sigue rompiendo cadenas y transformando vidas. «Así que, si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres». Juan 8:36. La libertad verdadera solo se encuentra en una relación con Jesucristo
El enemigo nos puede intentar engañar, distraer e incluso utilizar palabras verdaderas con fines equivocados; sin embargo, también nos recuerda que la autoridad de Jesucristo es absoluta y que cuando caminamos guiados por el Espíritu Santo y fundamentados en la Palabra de Dios, recibimos discernimiento para identificar el error y autoridad para permanecer firmes en la verdad.
La verdadera libertad no está en ser una persona muy estudiada o profesional, tener un doctorado en teología, en filosofía, mucha influencia en redes sociales, tener una economía muy solvente o ser reconocido por todos, sino en tener un encuentro con Jesucristo y su Espíritu Santo y ser conocido por él.
Hechos 16 nos recuerda que el enemigo puede intentar confundir y distraer, pero Jesucristo tiene toda autoridad, cuando caminamos cerca de Dios, recibimos discernimiento, fortaleza y libertad para vivir conforme a su voluntad.
La verdadera libertad no está en lo que el mundo ofrece, sino en Cristo, quien tiene poder para transformar y liberar nuestras vidas.
Oración:
Por Marianela A.
Señor Jesús, tuyo es el poder y la gloria, mayor eres tú que estás en nosotros que el que está en el mundo. Ayúdanos, Señor, a discernir las cosas que vienen de ti y a reconocer el espíritu de engaño que se mueve en este mundo, haz que tu luz resplandezca sobre nosotros, de tal manera que el enemigo sea desenmascarado y que sean libres quienes se acerquen a nosotros, para que conozcan que no hay otro nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos, sino el nombre de Jesucristo.
Guárdanos de todo engaño, fortalece nuestra fe y ayúdanos a permanecer firmes en tu Palabra, sensibles a la dirección de tu Espíritu Santo, que nuestras vidas reflejen tu verdad, tu amor y tu santidad, y que todo lo que hagamos y digamos glorifique tu nombre. En el nombre de Jesús. Amén.

