La Copa Del Padre
La Copa Del Padre
«Pero Jesús le dijo a Pedro: «Guarda tu espada. ¿Acaso no he de beber la copa de sufrimiento que el Padre me ha dado?».»
Juan 18.11, RVR1960.
Hemos normalizado que confiar en Dios es fácil cuando entendemos lo que está sucediendo. El verdadero desafío llega cuando no comprendemos el proceso, pero aun así decidimos obedecer. Eso es precisamente lo que vemos en la lectura de hoy. Jesús está a punto de ser arrestado. Ya conoce todo lo que vendrá: el rechazo, el sufrimiento y la cruz. Sin embargo, no se esconde ni intenta escapar. Juan nos dice: «Jesús ya sabía todo lo que le sucedería. Entonces salió al encuentro de ellos.» Juan 18:4 NTV
Acá destacamos un aspecto importante: Jesús no fue una víctima de las circunstancias. Él se entregó voluntariamente. De hecho, cuando se identifica ante los soldados, ellos retroceden y caen al suelo (Juan 18:6), una evidencia de su autoridad aun en el momento de su arresto. En medio de la tensión, Pedro intenta defenderlo con una espada. Pero Jesús responde: «Guarda tu espada. ¿Acaso no he de beber la copa de sufrimiento que el Padre me ha dado?» Juan 18:11 NTV
La copa de la que habla Jesús era mucho más que el sufrimiento físico que estaba por enfrentar. Representaba cumplir la voluntad del Padre y llevar sobre sí el castigo que nosotros merecíamos para abrirnos el camino de salvación. Pedro quería evitar la cruz, sin embargo, Jesús veía el propósito que había detrás de ella. Y creo que muchas veces nosotros en nuestra humanidad actuamos como Pedro. Queremos que Dios quite el proceso, cuando Él quiere enseñarnos algo a través de él. Buscamos entender cada detalle antes de obedecer, pero la fe en Jesucristo nos llama a confiar aun cuando no vemos un panorama completo.
Proverbios 3:5 NTV «Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento.» A través de la lectura de hoy recordamos que la voluntad de Dios no siempre será el camino más fácil, pero siempre será el mejor. Jesús aceptó la copa del Padre porque sabía que detrás del sufrimiento había redención, vida y esperanza para muchos. Y gracias a esa obediencia, hoy nosotros podemos acercarnos a Dios con confianza.
Oración:
Por Nadia M.
Amado Jesús, gracias porque te entregaste voluntariamente por amor a mí y a la voluntad del Padre. Ayúdame a confiar en Ti y a recordar que tus planes siempre son mejores que los míos. Enséñame a caminar por fe y a descansar en que Tú sigues teniendo el control. Amén.