Dios Fortalece a Sus Siervos

En este capítulo todavía están en el segundo viaje misionero y proseguían hacia Corinto. Para hablarles un poquito de esta ciudad, era probablemente la más perversa de aquel entonces donde se traspasaban todos los límites morales. Y Pablo llegó a esta ciudad y creemos que aquí hizo su más grande ministerio. 

Tuvo oposiciones por parte de los judíos, así que se dirigió a los que no lo eran. Y es aquí donde encontramos que el Señor le habla a Pablo porque él estaba entrando en una nueva dimensión de su esfuerzo.

“Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.” (Hch 18:9-10, RVR1960)

Cuando uno observa estas grandes ciudades de nuestros países, donde se puede apreciar todo tipo de corrupción y de pecado, es difícil imaginar que el Señor pueda tener un pueblo numeroso en esas ciudades, sin embargo esto sucedió en Corinto. Dijo el Señor: “tengo mucho pueblo en esta ciudad”

Pablo tuvo mucha oposición sin embargo el Señor mismo intervino y retuvo a Pablo, le dijo que quería que se quedase allí, porque muchos en esa ciudad pertenecían a su pueblo. “Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.” (Hch 18:11, RVR1960)

En este sentido hoy también vivimos en una época caracterizada por factores como indiferencia y oposición hacia el mensaje del evangelio. Es nuestra tarea perseverar aún en medio de toda adversidad. Dios te llama a llevar su mensaje a otros y debemos estar dispuestos a pagar el precio, pero no es en vano. Dios tiene grandes promesas de amor y cuidado para aquellos que confían en él y obedecen su llamado.

Y cuando Dios nos envía él nos respalda. Así como Pablo en obediencia se quedó sabiendo que la tarea no iba hacer fácil, así nosotros debemos tomar el reto y aún en el rechazo por parte de algunos no dejarnos intimidar para llevar el evangelio que fue la gran comisión que nos ha sido encomendada.

Oración:
Jesús, dame la fuerza, la valentía de perseverar en mi asignación, quiero servirte con amor y obediencia hasta el fin.

Por Magaly R.