Cuando La Fe Cambia El Entorno

El apóstol Pablo, ungido por el Espíritu Santo, permanentemente está en medio de alborotos, problemas, y en esta ocasión en Efeso, no iba a ser diferente para él, tampoco sería diferente para nosotros en estos días, donde las persecuciones están a la orden del día, por motivos y corrientes diferentes muchos cristianos son sujetos de persecución en la actualidad. 

Efeso era un importante centro religioso, cultural y comercial de la época en el Asia Menor, contaba con una sinagoga y una comunidad judía. En este tiempo Pablo se encuentra en medio de un disturbio y el Camino (los discípulos) estaba en medio y este no era un pequeño disturbio, “le estaba quitando el negocio a Demetrio”. en un negocio que no le dejaba poca ganancia, el hacia pequeñas maquetas del templo de Diana, y se reúne con sus colegas del mismo oficio y los arenga diciendo que de ese oficio obtienen sus riquezas, pero que Pablo, con la predicación del evangelio persuade a la gente a no comprar esos ídolos porque no son dioses los que se hacen con las manos, la predicación de Pablo estaba cambiando la vida de miles de personas, y Demetrio también reconoce que la predicación está cambiando casi toda Asia, y tenían temor que no solo su negocio se desacredite sino que también el templo de Diana sea estimado en nada y sea destruida, desacreditada. 

El mismo poder que tenía el apóstol Pablo, lo tenemos hoy cada uno de nosotros, ni más ni menos, depende de nosotros la forma de desarrollar el ministerio que el Señor puso en nuestras manos, el mismo poder que levantó al Señor es el que nos impulsa hoy a llevar Su palabra, a compartir con el necesitado, a sanar a los enfermos, a dar vista a los ciegos.

Hoy también existen ídolos, quizás no sean estatuas de piedra o de madera, maquetas de templos, quizás sean personas, quizás sean el dinero, el poder la lujuria, el placer, la comodidad, incluso nosotros mismos, cuando sin darnos cuenta comenzamos a tomar el centro de nuestra vida, el cual definitivamente debe estar en manos de nuestro Señor, porque el evangelio nos llama a poner a Cristo en el centro de nuestra vida.

La fe genuina produce cambios visibles, el árbol se conoce por el fruto, cuando Jesús gobierna nuestro corazón, cambian nuestras prioridades, nuestras decisiones, nuestra manera de vivir, ese poder que operaba en Pablo y que hoy opera en nosotros es el poder del evangelio que transforma nuestras vidas desde adentro hacia afuera.

Hoy la premisa para nosotros es poder discernir si hay algún ídolo en nuestra vida, un ídolo que esté ocupando el lugar que solo le pertenece a Dios. Hoy más que nunca tenemos que dejar que ese poder que actuó en Pablo y que hoy está en nosotros, pueda examinar nuestros corazones limpiar lo que tenga que limpiar y renovar nuestro compromiso de seguir a Jesús con todo nuestro corazón.

Oración:
Señor hoy presento delante de ti mi corazón y como dice tu palabra examina mi corazón corrige lo que tengas para corregir, limpia Señor lo que tengas que limpiar, perdona mis pecados Señor, trae luz en los lugares de mi corazón que me son ocultos, no permitas que deje entrar ídolos a mi vida, aun aquellos que quizás me parezcan lícitos. Enséñame el camino por el que debo andar y rodeame cada día de tu misericordia. Glorificate en nosotros Señor y que podamos ser buenos instrumentos útiles en tus manos.
Amen.

Por Ps. Oscar A.