La Gracia de Dios Nos Impulsa
La Gracia de Dios Nos Impulsa
“Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.”
Hechos 11.22-23, RVR1960.
Primero quiero decirles que los griegos, eran judíos que hablaban griego y que practicaban las costumbres griegas. Hasta aquí la predicación había estado dirigida solamente a judíos. Pero hubo un gran movimiento del Espíritu de Dios en Antioquia y la iglesia en Jerusalén oyó estas noticias por lo tanto enviaron a Bernabé, un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe, que se convirtió en el pastor de aquella iglesia, comenzó exhortando, lo cual hacía por medio de la predicación y la enseñanza y así fue creciendo la iglesia.
La gracia en un ministerio ya sea pastores, ancianos de la iglesia, liderazgo, responden a las necesidades de los demás para que juntos puedan prosperar espiritualmente. Deben hacer todo con la misma gracia que han recibido de Dios.
Predicar la palabra de Dios es un gran privilegio. Enseñar a otros es una responsabilidad. La gracia es necesaria para entenderla, comunicarla claramente y aplicarla con amor.
Hay muchas maneras de compartir el evangelio. Nuestra prioridad debe ser comunicar que la salvación por la gracia es sólo a través de la fe y sólo en Cristo. A causa del servicio, cosas inesperadas comienzan a suceder en tu vida. Es un caminar con Dios donde el estado de tu corazón comienza a ser visible y experimentas el caminar con él a otro nivel.
Debemos compartir la esperanza que hemos recibido con los demás, porque las, buenas noticias del Evangelio son demasiado valiosas para mantenerlas sólo para nosotros. Esa gracia que Dios ha puesto en nosotros nos impulse a compartir la palabra.
Oración:
Por Magaly R.
Señor, dame el valor y la disposición de compartir el mensaje de tu amor con aquellos que me rodean. Ayúdame a ser un discípulo comprometido en llevar tu palabra a los demás.
Amigo, amiga tu que me, escuchas ora hoy por una persona que conozcas que aún no ha, experimentado el amor de Jesús. Y considera esa posibilidad de acercarte para compartir el evangelio, en el nombre de Jesús, amén