Sin Mirar Atrás

Puedes escuchar el episodio de hoy aquí:

En el contexto del capítulo hay momentos muy importantes que el Señor y los discípulos estaban pasando, El les da la misión de salir y predicar el Reino de Dios y a sanar enfermos, una vez vueltos de la comisión se había juntado con Jesús para dar el informe del viaje, y la gente se juntó y fueron como 5000 hombres más las mujeres y los niños que alimentaron, y luego la confesión de Pedro y el anuncio de la muerte de Jesús, y más milagros y más definiciones para los discípulos.

Al descender del monte de la transfiguración la gente se vuelve a juntar con ellos y es ahí donde el Señor cuestiona la incredulidad de los discípulos porque no pudieron expulsar un demonio del hijo de un hombre, cuestionaba la falta de fe de sus discípulos, que llevaban tiempo con Él, habían visto milagros, los habían hecho cuando el Señor los mandó, pero en ese momento actuaron como si no confiaran realmente en el poder de Dios, necesitaban crecer, madurar, aprender a confiar, Jesús muestra dolor y paciencia por esta situación, por la incredulidad y porque aun los estaba formando (paciencia), no los rechazaba, les estaba enseñando. 

Cuántas veces nosotros vimos el poder de Dios y muchas veces nos damos el lujo de dudar de lo que Él puede hacer. Los discípulos mostraban que tenían falta de fe, incredulidad etc, pero siempre estaban dispuestos a ver quien iba a ser el mayor entre ellos, en esta y otras ocasiones pasó esto mismo, pero Jesús nuevamente les enseña viendo lo que había en sus corazones, y les dice que cualquiera que reciba a un niño en Su nombre a El lo recibe y si a Él lo recibe, recibe a quien lo envió, el Padre, porque el más pequeño entre ellos ese es el más grande. Esto deja al desnudo la verdadera intención del corazón del hombre, los discípulos dijeron Vimos a alguien expulsando demonios en tu nombre… pero no es de nuestro grupo, así que lo detuvimos.” Jesús estos no son de nuestro equipo, de nuestra “iglesia” y no era que estaban haciendo algo malo, estaban usando el nombre de Jesus correctamente, el problema para ellos era que querían tener el control, pensaban que ellos solos tendrían la autoridad, decían si no estás con nosotros esta mal, a lo que Jesus les responde, no se lo prohibas porque el que no es contra nosotros es por nosotros, Jesus nos va rompiendo las estructuras de nuestro corazón egoísta.

Esto nos muestra que Dios no trabaja solo en nuestro grupo o nuestra iglesia, él usa a otras personas, porque nosotros solos no tenemos la verdad, la verdad es Jesús. Esto también implica que no toda enseñanza es correcta, sino toda la que está basada en la escritura, en la doctrina del Señor. No nos detengamos a criticar a alguien porque no es del grupo donde yo estoy, no nos limitemos a solo nuestro círculo, y celebremos cuando el Señor obra a través de otros hermanos. Y hasta donde iba la actitud de superioridad de los discípulos que querían enviar fuego del cielo como hizo Elias, sobre los Samaritanos que no los dejaron entrar al pueblo, pero otra vez Jesús les corrige, no he venido a perder almas de los hombres si no a salvar sus almas. Y ahora Jesus nos dice, Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios, o El que ama a padre o madre más que a mi no es digno de mí, o deja que los muertos entierren a sus muertos. Jesus nos llama a seguirlo, algunos quieren seguirlo pero ponen condiciones, y el Señor responde con firmeza, ser discípulo requiere prioridad total, rendición incondicional a la voluntad de Él. 

Jesús nos muestra la imagen de un agricultor con el arado, un arado que tiene que ser recto por eso hay que mirar para adelante porque si miramos hacia atrás se tuerce el surco y el trabajo se arruina, muchas veces pasa que queremos seguir al Señor, pero nos aferramos a malas y viejas costumbres, a relaciones que nos alejan etc. Esto nos hace pensar ¿Estoy avanzando con Dios o sigo mirando atrás? ¿Hay cosas del pasado que nos están frenando? ¿Estoy dispuesto a obedecer aunque me cueste soltar? Seguir a Cristo implica decisiones firmes, compromiso permanente y una mirada al Señor que tiene mi futuro en sus manos. 

Oración:
Señor examina mi corazón, quita de él todo lo que me aleje de tus caminos, permite que tu Espíritu Santo penetre en cada  rincón lleve luz haga una limpieza profunda, que acomode cada parte en función de tu voluntad y en tu amor. Como decía el salmista límpiame de mis pecados, librame de mis rebeliones, que haya en mí el mismo sentir que hubo en Cristo para reconocer a mi hermano como superior a mi mismo, que pueda vivir cada dia el gozo de tu salvación, y cumplir en mi vida con los mandatos claros que vienen de ti y que tengo que ponerlos por obra.
Amen.

Por Ps. Oscar A.