El Perdón Que Todos Necesitamos
El Perdón Que Todos Necesitamos
«Hermanos, ¡escuchen! Estamos aquí para proclamar que, por medio de este hombre Jesús, ustedes tienen el perdón de sus pecados.«
Hechos 13.38, NTV.
Imagina al artista más extraordinario de todos los tiempos, antes de comenzar su obra, la sueña, la diseña y dedica lo mejor de sí para hacerla perfecta, así hizo Dios con el ser humano, nos creó con amor, cuidado y propósito, imprimiendo en nosotros su propia imagen, como un sello que identifica a quién pertenecemos.
Sin embargo, aquella obra maestra despertó la envidia de Satanás, quien logró sembrar la duda y la desobediencia en el corazón del hombre, como resultado, el ser humano se rebeló contra Dios y perdió la comunión que tenía con su Creador, el pecado manchó la obra perfecta y produjo separación entre Dios y el hombre.
Pero Dios no abandonó su creación, el mismo que diseñó la obra también preparó su restauración, por eso Pablo proclama en Hechos 13:38 que por medio de Jesús hay perdón de pecados, Cristo vino para restaurar lo que el pecado había dañado, para limpiar la mancha y devolvernos la relación con nuestro Padre celestial.
La maravillosa noticia es que Dios sigue viendo valor en su obra, aunque el pecado nos deformó, su amor fue tan grande que envió a Jesús para rescatarnos, hoy, por medio de Cristo, podemos recibir perdón, restauración y una nueva oportunidad de vivir conforme al propósito para el cual fuimos creados. El pecado estropeó la obra, pero por medio de Cristo Jesús recibimos perdón y restauración, siendo justificado ante los ojos de Dios, lo que ningún ritual, mi religión puede hacer, Dios lo hace a través de Cristo Jesús.
Así que no hay pecado tan grande que no pueda ser perdonado, aunque tu falta haya sido grave, el sacrificio de Cristo es más grande y de mas valor ante los ojos de Dios que cualquier pecado, solo basta con reconocer que nos hemos revelado contra Dios, que necesitamos su sacrificio para ser limpios.
Oración:
Por Marianela A.
Amado señor Jesús te reconozco como mi señor y Salvador, te pido que perdones mis pecados y mis faltas que son graves delante de ti, porque como dice tu palabra todos nos hemos desviado y hemos hecho lo malo delante de ti, pero que tu sacrificio es suficiente para perdonar nuestros pecados, Señor no importa qué tan grave son mis pecados lo único que sé es que tu gracia y tu perdón son suficientes para mí.
Señor inscríbeme en el libro de la vida y hazme tu hijo, te entrego mi corazón, mi alma, y mi espíritu, para que estos sean vivificados a través de ti, clamo a ti señor para que tu Espíritu Santo pueda acompañarme todos los días de mi vida para que nunca más ande yo solo por este mundo, si te reconozco en todos mis caminos, enséñame a caminar por la senda de rectitud, despierta en mí un amor genuino por ti que calen mis huesos y que nada sea suficiente para calmar esto solamente tú.