Del Milagro al Propósito

Puedes escuchar el episodio de hoy aquí:

Más que un mandato, este versículo revela el propósito de lo que Jesús hacecen nuestras vidas. No solo libera… envía. No solo restaura… comisiona.

La historia comienza con un hombre completamente oprimido, viviendo entre tumbas, aislado, sin control y sin esperanza. Nadie había podido ayudarlo. Era una vida rota en todos los sentidos. Pero cuando Jesús aparece, todo cambia. Con una sola palabra, rompe cadenas que nadie más pudo romper. Y después de ser libre, este hombre hace lo que muchos de nosotros haríamos: quiere quedarse con Jesús. Quiere estar cerca, permanecer en ese lugar de seguridad. Pero Jesús le responde de una manera inesperada: “Regresa a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti.” Lucas 8:39 NTV Jesús le muestra que su libertad no era el final de la historia… era el comienzo de su propósito. Y esto nos confronta. Porque muchas veces queremos recibir de Dios, pero no siempre estamos dispuestos a compartir lo que Él ha hecho. La restauración que Dios hace en nosotros no es solo para nosotros. Es para que otros también crean, también conozcan, puedan experimentar su poder.

Este mismo patrón lo vemos en las otras historias del capítulo… La mujer que fue sanada no solo recibió un milagro físico, sino que fue afirmada públicamente por Jesús: “Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz.” Lucas 8:48 NTV. Jesús no solo la sanó, la hizo visible, la dignificó. Su historia también se convirtió en testimonio. Y a Jairo, en medio su desesperación, Jesús le dice: “No tengas miedo. Solo ten fe, y ella será sanada.” Lucas 8:50 NTV 

Jesús muestra que su poder alcanza incluso lo que parece definitivo. Y esta verdad se conecta con lo que la Biblia declara en Salmos 107:1–2 NTV: “Den gracias al Señor, porque él es bueno. Su fiel amor perdura para siempre. ¿Ha redimido el Señor a alguien? ¡Entonces hablen! Cuéntenle a otros que él los ha redimido de sus enemigos.Si Dios ha hecho algo en tu vida, no te lo guardes, debes contarlo.

Ahora quiero hacerte dos preguntas: ¿Hay áreas de tu vida donde sientes que nada puede cambiar? ¿Has estado intentando por tus propias fuerzas lo que solo Jesús puede transformar? Tal vez hoy tú eres esa persona que necesita libertad. Pero también puede ser que ya hayas sido restaurado… y ahora necesitas obedecer y contar lo que Dios ha hecho en ti. Jesús sigue transformando vidas. Pero también sigue buscando voces que lo anuncien. La pregunta es: ¿te quedarás en el milagro… o caminarás en el propósito? Porque cuando Jesús interviene, no solo trae libertad… te da una historia que vale la pena contar. Y hoy, Él también te dice: vuelve… habla… y cuenta todo lo que Él ha hecho en ti

Oración:
Amado Señor, hoy reconozco que todo lo que soy y todo lo que tengo ha pasado por tus manos. Tú has estado presente incluso en los momentos donde pensé que estaba solo. Hoy quiero mirarlo con claridad y darte gracias desde lo más profundo de mi corazón. Enséñame a vivir consciente de tu gracia, y a no esconder lo que Tú has transformado en mi vida. Quita todo temor, toda duda y toda indiferencia, y pon en mí un deseo genuino de que otros también puedan conocerte a través de mi historia, en el nombre de Jesús. Amén.

Por Nadia M.