
Formados Por Dios Para Su Propósito
Formados Por Dios Para Su Propósito
“No, no digan eso. ¿Quién eres tú, simple ser humano, para discutir con Dios? ¿Acaso el objeto creado puede preguntarle a su creador «¿Por qué me has hecho así?”
Romanos 9.20, NTV
1 — La soberanía absoluta de Dios. Pablo usa la imagen del alfarero y el barro para enseñar que Dios tiene el derecho de formar nuestras vidas según Su propósito. Él ve lo que nosotros no vemos, Él conoce el diseño completo, mientras nosotros solo vemos una parte, su voluntad no es caprichosa; es perfecta, justa y llena de misericordia, este pasaje confronta nuestro deseo de controlar, cuestionar o exigir explicaciones.
Dios no actúa por obligación, sino por gracia, y su elección no depende de méritos humanos sino de Su plan. No somos quienes para exigirle a Dios que actúe como nosotros queremos, somos llamados a confiar en Su sabiduría.
2 — La obra de Dios en nosotros no depende de nuestra capacidad, el barro no se forma solo, necesita manos que lo moldeen. Así también, no nos salvamos por obras. No nos transformamos por esfuerzo humano. No avanzamos por mérito propio. Romanos 9 muestra que Dios extiende misericordia a quien Él quiere, y endurece a quien Él quiere.
Esto no significa injusticia, sino que la salvación es completamente un regalo y no una negociación. Cuando aceptamos que somos barro en manos del Alfarero, dejamos de pelear con Dios y empezamos a descansar en su diseño.
Él sabe por qué nos hizo así, por qué permite ciertas pruebas y por qué abre o cierra caminos.
Señor, reconozco que Tú eres el Alfarero y yo soy barro en tus manos, quita de mí todo orgullo que me hace discutir contigo y dame un corazón humilde para confiar en tu propósito, forma mi vida según tu voluntad, aunque no siempre la entienda. Que tu soberanía me dé paz y tu gracia me sostenga cada día. Amén.
Por Marianela A.


