La Fe Que Produce Milagros
La Fe Que Produce Milagros
“Entonces Jesús le dijo: —Vuelve a tu casa. Tu hijo vivirá. Y el hombre creyó lo que Jesús le dijo y siguió su camino.”
Juan 4.50, NTV.
En este pasaje vemos a un hombre: un funcionario real, que llegó hasta Jesús porque su hijo estaba muy enfermo. La situación era tan grave que ya no sabía qué más hacer, así que decidió buscar a Jesús con la esperanza de que pudiera ayudarlo. Seguramente había escuchado de los milagros que hacía y por eso puso su confianza en Él. Aun en medio de su preocupación y desesperación, decidió acercarse a Jesús y pedirle ayuda para su hijo.
Cuando finalmente habló con Jesús, recibió una respuesta que requería mucha fe. Jesús no fue con él a su casa, no hizo una demostración delante de él ni le dio una señal inmediata. Simplemente le dijo: “Vuelve a tu casa. Tu hijo vivirá.” Y es aquí donde ocurre algo muy importante en la historia. La Biblia dice que el hombre creyó lo que Jesús le dijo y siguió su camino. Todavía no había visto el milagro. No tenía ninguna prueba en sus manos de que su hijo realmente estuviera sano, pero aun así decidió confiar en la palabra de Jesús. Él creyó antes de ver el resultado. TUVO FE.
Mientras iba de regreso a su casa, sus siervos salieron a encontrarlo para darle la noticia de que su hijo había sanado. Y cuando preguntó a qué hora había mejorado, descubrió que había sido exactamente en el momento en que Jesús dijo: “Tu hijo vivirá.” Este pasaje muestra el poder y la autoridad que tiene la palabra de Jesús. Él no necesitó estar físicamente en el lugar para sanar al muchacho; bastó con hablar. Lo que Jesús dice tiene poder y se cumple.
También nos enseña algo muy importante sobre la fe. Muchas veces nosotros queremos ver primero para después creer. Queremos respuestas inmediatas, señales claras o pruebas visibles para sentirnos seguros. Pero este hombre decidió confiar aun cuando todavía no veía nada cambiar. Su fe no dependió de lo que veía en ese momento, sino de quién era Jesús.
Y eso mismo pasa con nosotros. Habrá momentos donde no entenderemos lo que está pasando, donde tal vez las respuestas no llegarán de inmediato o donde parecerá que nada está cambiando. Sin embargo, incluso en medio de eso, Jesús nos sigue llamando a confiar en Él y en su palabra.
Isaías 55:11 (NTV) dice: “Es lo mismo con mi palabra. La envío y siempre produce fruto. Logrará todo lo que yo quiero, y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe.” La palabra de Dios tiene poder, trae vida y transforma situaciones. Por eso, confiar en Jesús no significa solamente creer cuando todo está bien, sino también seguir creyendo mientras esperamos y caminamos en fe. La fe en Jesús trae sanidad.
Oración:
Por Jimena A.
Padre celestial, gracias porque siempre escuchas nuestras oraciones y porque podemos acercarnos a Ti con confianza. Ayúdame a seguir creyendo aun cuando no vea respuestas inmediatas y a confiar en que Tú estás obrando aunque no pueda verlo todavía. Enséñame a caminar por fe y a depender más de Ti cada día. Que mi confianza no esté en lo que veo, sino en Tu palabra y en Tu amor. Amén.