Un Regalo Inmerecido

Cuando llegó la hora Jesús se sentó con sus discípulos a la mesa a disfrutar de la cena, la que sería la última; y les dejó estas palabras, este pacto que hasta el día de hoy seguimos creyendo en él y atesorando como el tesoro más grande.

Cristo se dio como sacrificio por nosotros para darnos la oportunidad de estar cerca de él, de formar una relación cercana y personal, y por supuesto para salvarnos, y todo eso fue solo por amor, un amor que no merecemos, pero Cristo en su misericordia nos da.

Cristo murió una sola vez y fue suficiente para salvarnos de nuestros pecados para siempre, este es el sacrificio más grande y con más valor de toda la existencia. Y esa sangre que Jesús derramó en la cruz es el único camino hacia la salvación: ese es el nuevo pacto; que por medio de la cruz somos perdonados, somos salvados, somos redimidos, y hechos justos delante de Dios. No necesitamos ningún otro sacrificio nunca más.

Este es el regalo y la decisión más importante de nuestra vida, está a nuestro alcance y nuestra disposición: “pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.” Juan 1.12  NTV. Jesús ya hizo su parte, ahora nos toca a nosotros decidir qué haremos con eso. Si creemos y recibimos este regalo o lo dejamos pasar. ¿Qué vas a hacer?

Oración:
Mi amado Jesús gracias, gracias por tu sacrificio que, aunque no lo merezco en lo absoluto tú lo hiciste por mí, porque con amor eterno me amas, yo hoy creo que tú moriste en esa cruz por el perdón de mis pecados y te recibo como el dueño de mi vida, nunca me cansaré de agradecerte por el regalo de la salvación. Te amo Jesús.

Por Jimena A.