Entregarlo Todo por Jesús
Entregarlo Todo por Jesús
“Pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos.”
Hechos 21.13, RVR1960.
El apóstol Pablo es un ejemplo de entrega y rendición total al Señor. Él dejó todo para seguir y servir a Jesús. No le importó perder aquello que poseía, porque había encontrado algo mucho más valioso: a Cristo.
Esto lo confirma en Filipenses 3:8: «Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a Él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo.»
Pablo no se aferró a las cosas terrenales. Desde el momento en que tuvo su encuentro con Cristo, decidió entregarle por completo su vida. Entendió que si tenía a Jesús, lo tenía todo. Su amor y compromiso con el Señor fueron tan profundos que estuvo dispuesto a sufrir y aun a morir por servirle.
Este pasaje nos invita a reflexionar y a examinarnos:
¿Soy capaz de dejarlo todo por Cristo?
¿Son las cosas terrenales mi prioridad?
¿Me aferro a Cristo o a las cosas pasajeras de este mundo?
¿Le serviría al Señor aun si tuviera que sufrir o dar mi vida por Él?
Sin duda, son preguntas que nos desafían profundamente. Nuestro mayor deseo debe ser conocer cada día más a nuestro Salvador y Señor Jesucristo. Todo lo que tenemos en esta vida, como la familia, el trabajo, los logros, son bendiciones que provienen de Dios. Sin embargo, ninguna de estas cosas debe ocupar el primer lugar en nuestro corazón.
Anhelemos conocer más a Jesús y seguir el ejemplo de Pablo: rendirnos por completo al Señor, entregarle nuestra vida y vivir para su gloria, cueste lo que cueste.
Oración:
Por María J.
Amado Jesús, en este día tomo la decisión de entregarme por completo a Ti. No quiero aferrarme a las cosas terrenales, sino vivir para agradarte y amarte con todo mi corazón. Ayúdame a servirte fielmente hasta el fin de mis días. Sé el dueño y Señor de toda mi vida. Como Pablo, deseo considerarlo todo como pérdida con tal de conocerte más a Ti. Fortalece mi fe para permanecer firme y seguirte siempre. Amén y amén.

