Ánimo En Medio De La Noche
Ánimo En Medio De La Noche
“A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.”
Hechos 23.11, RVR1960.
¡Señor mío! ¡Qué momento! ¿Se imaginan? Recordemos la situación que estaba pasando el apóstol Pablo, estaba en el templo donde no pudo terminar su discurso, estuvo a punto de ser linchado, es entregado al Tribuno, estaba por ser azotado, ahí le recuerda que es ciudadano Romano de nacimiento y que no era lícito ser azotado, luego, pasa la noche encadenado, como tantas otras noches, era como que ya estaba acostumbrado, luego el tribuno hace venir al lugar al concilio y a los principales sacerdotes, traen a Pablo ante ellos y cuando él comienza a hablar Ananias ordenó a los que estaban junto a Pablo que lo golpeasen en la boca, a lo cual el apóstol Pablo le dice, ¡Dios te golpeará a ti pared blanqueada! no fue con temor, habló con el poder del Espíritu, Tú quebrantas la ley mandando a que me golpeen, todo esto porque Pablo ofendió a Ananias por decir que tenía buena conciencia.
Aquí también Pablo declara no saber que Ananias era el Sumo Sacerdote, por lo cual reconoce, y va por el lado de que en el público presente había Saduceos y Fariseos, y plantea que está siendo juzgado porque habla de esperanza y la resurrección de los muertos, ahí dividió la asamblea porque los Saduceos no creían en la resurrección de los muertos y los Fariseos si.
Los Fariseos dicen que no deben resistirse a Dios y también dicen que no hayan ningún mal en este hombre, entonces hubo gran disensión en el lugar y el tribuno hace sacar a Pablo y llevarlo a un lugar seguro por temor a que lo matasen, y lo manda a la fortaleza, y estando ya en esa fortaleza viene otro momento tremendo para Pablo, otro más, y es ya como una costumbre, ¡esta vez se le presentó el Señor! A mi me gustaría que me pasara esto, lo confieso, y le dice a Pablo “¡ten ánimo! así como testificaste de mí en Jerusalén, así es necesario que lo hagas en Roma.”
Seguramente habrá sido una noche difícil para Pablo, en esta ocasión estaba solo, quizás estaba desmoronado en su moral, se sentiría atemorizado, no creo que en esa cárcel hubiera alguna luz o algún elemento reconfortante para él, no, había oscuridad, frío, seguramente humedad, la dureza de las cadenas en sus tobillos, no puedo imaginarme esta escena, pero ahí en ese mismo momento Pablo estaba ¿solo? ¡No! Jesús el Señor estaba con él, y quizás, ahora nuevamente mi imaginación vuela, podría haber usado un ángel para liberarlo, o algún otro terremoto, pero no, el Señor solo se limita a confirmar que otra vez se iba de viaje, esta vez a Roma, y seguramente no con un pasaje en primera clase, tampoco podemos dejar de decir que Jesus cumplió su palabra, porque Él prometió estar siempre con nosotros, y en este caso también estuvo con Pablo y ¡en qué momento!
Por último subrayar que el Señor le da palabras de consuelo, ten ánimo, se lo dijo en la oscuridad de la noche, lo hizo para animar a su fiel siervo Pablo, luego de haberse dedicado por completo a la obra de su Señor.
Oración:
Por Ps Oscar A.
Señor amado, cuántas veces me ha ganado el desánimo, el temor, la vergüenza, y aun la soledad y no he hecho lo que debería haber hecho, cuántas veces he fallado, solo te pido que pongas en mí determinación, denuedo, y que pueda concluir mi parte en esta gran comisión que nos has dado a tus discípulos. Que cada día del resto de mis días pueda servirte en los lugares y situaciones que tu tengas preparadas para mi. A ti la gloria y la honra. Amen.

