¿Qué Necesito Hacer Para Ser Salvo?
¿Qué Necesito Hacer Para Ser Salvo?
“Creemos que todos somos salvos de la misma manera, por la gracia inmerecida del Señor Jesús.”
Hechos 15.11, NTV.
Si hoy le preguntaras a diferentes personas: ”¿Qué necesito hacer para ser salvo?”, probablemente escucharías muchas respuestas. Algunos dirían que hay que hacer buenas obras, otros que hay que esforzarse por ser mejores personas, asistir a una iglesia… Curiosamente, esa misma pregunta estaba dividiendo a la iglesia en Hechos 15.
Algunos enseñaban que creer en Jesús no era suficiente y que los creyentes gentiles también debían cumplir la ley de Moisés para ser salvos. En otras palabras, estaban añadiendo requisitos humanos a la obra de Cristo. Entonces Pedro se levantó y declaró en Hechos 15:11 NTV: “Creemos que todos somos salvos de la misma manera, por la gracia inmerecida del Señor Jesús.” Aquí estaba en juego el corazón del evangelio. Si la salvación dependiera, aunque fuera en parte, de nuestros méritos, entonces la gracia dejaría de ser gracia.
La obra de Jesús en la cruz es completa; no necesita que nosotros la complementemos. Eso no significa que la obediencia no sea importante. Significa que la obediencia es la respuesta de quien ya fue salvo, no el requisito para alcanzar la salvación. Pablo lo expresó así en Efesios 2:8-9 NTV: “Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.”
Entonces, ¿qué necesito hacer para ser salvo? La respuesta no es acumular méritos ni intentar ganar el favor de Dios. La respuesta es poner nuestra fe en Jesucristo y recibir con humildad la gracia que Él nos ofrece. Porque al final, la salvación nunca ha dependido de cuánto podamos hacer por Dios, sino de lo que Cristo ya hizo por nosotros en la cruz.
Oración:
Por Nadia M.
Señor Jesús, gracias porque mi salvación no depende de mis méritos, sino de tu gracia inmerecida. Gracias por entregar tu vida para reconciliarme con el Padre. Decido poner mi confianza únicamente en Ti y en tu obra perfecta. Ayúdame a vivir cada día agradeciendo, obedeciéndote no para ganar tu amor, sino como respuesta al amor que ya me has dado. Amén.