Aún Hay Vida

En esta parte del capítulo Lázaro había muerto y llevaba cuatro días en la tumba. Humanamente, todo parecía terminado. Marta misma le dice a Jesús: Juan 11:39 NTV “Señor, hace cuatro días que murió. Debe haber un olor espantoso.” Para todos alrededor, la historia ya había llegado a su final. Muchos murmuraban acerca de que Jesús con el número de milagros que llevaba en lista pudo evitar que falleciera, sin embargo, él quería mostrarles que su poder no está limitado por lo que el ser humano considera imposible. Antes de llegar a la tumba, Jesús le había dicho a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto.” Juan 11:25 NTV 

Jesús no solamente tiene poder para hacer milagros; Él mismo es la vida. Y eso da un giro a la perspectiva de estos versos. Porque donde Jesús interviene, aún aquello que parece muerto puede volver a levantarse. Él permitió que la situación llegara hasta ese punto para revelar con mayor claridad la gloria de Dios. Lo que parecía una demora, en realidad formaba parte de un propósito mayor. Y muchas veces nosotros también luchamos con eso. Queremos respuestas rápidas, soluciones inmediatas y entender cada proceso que acontece en nuestra vida. Pero Dios sigue obrando incluso cuando parece guardar silencio. 

Algo muy importante en esta lectura es que Jesús también mostró sensibilidad frente al dolor humano. La Biblia nos lo dice en Juan 11:35 NTV: “Entonces Jesús lloró.” Aunque Jesús sabía lo que iba a hacer, no fue indiferente al sufrimiento de Marta y María. Esto es tan solo un recordatorio de la humanidad de Jesucristo y que Dios no ignora nuestro dolor. Él conoce nuestras luchas, nuestras cargas y cada proceso que atravesamos. La Biblia dice en Salmos 34:18 NTV: “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado.” Jesús se acerca a corazones quebrantados. 

Después de acercarse a la tumba, “Entonces Jesús gritó: «¡Lázaro, sal fuera!».” Juan 11:43 NTV Y Lázaro salió. El mismo que había estado muerto ahora volvía a vivir por la autoridad de la voz de Jesús. Jesús llamó a Lázaro específicamente por su nombre. El poder de Cristo sobre la muerte era tan grande que su voz tiene autoridad absoluta. Eso nos recuerda que no existe situación demasiado difícil para Jesús. Tal vez hoy no enfrentamos una tumba física, pero sí hay áreas de la vida que pueden sentirse apagadas, muertas: una fe debilitada, una herida profunda que nos causa dolor, esperanza perdida o cansancio espiritual.

La lectura termina con Jesús diciendo: “Quítenle las vendas y déjenlo ir.” Juan 11:44 NTV Porque Jesús no solamente da vida; también trae libertad. Él no quiere que permanezcamos atados al pasado, al temor o a aquello que nos mantenía espiritualmente paralizados. Es de esta manera que comprendemos que, aunque haya momentos donde parezca que ya no queda esperanza, donde en apariencia solo hay muerte, Jesús sigue siendo la resurrección y la vida. Su poder sigue siendo mayor que cualquier proceso, y su voz tiene autoridad para levantar aquello que parecía perdido.

Oración:
Señor Jesús, hoy pongo delante de Ti aquellas áreas de mi corazón donde he perdido fuerzas, y he sentido morir. Ayúdame a confiar en que sigues obrando incluso cuando no entiendo el proceso, y traes aliento de vida a mi ser. Te agradezco porque tu poder sigue siendo mayor que TODO y porque tu presencia trae vida y libertad. Amén.

Por Nadia M.