Cristo Rompe las Barreras Humanas
Cristo Rompe las Barreras Humanas
“La mujer se sorprendió, ya que los judíos rechazan todo trato con los samaritanos. Entonces le dijo a Jesús: —Usted es judío, y yo soy una mujer samaritana. ¿Por qué me pide agua para beber?”
Juan 4.9, NTV.
Hay muchas enseñanzas que podemos extraer de este acontecimiento; sin embargo, una de las cosas que más quebranta mi corazón es el carácter de Cristo.
Existían sinagogas donde constantemente se ofrecían sacrificios y se practicaban rituales religiosos. Aquel pueblo, especialmente los sacerdotes que llevaban sobre sus vestiduras la inscripción “Santidad a Jehová”, debía estar esperando al Mesías prometido. Muchos habrían pensado que allí, entre los considerados “santos” y “justos”, sería donde Cristo manifestaría principalmente Su poder y Su gloria. No obstante, Jesús rompe completamente los paradigmas humanos.
Lo vemos:
1. Hablando con un grupo despreciado por la sociedad: los samaritanos.
2. Hablando con una mujer, en una época donde ellas también eran menospreciadas.
Ese es Cristo. Aquel que vino a traer salvación precisamente a quienes reconocían su necesidad. Él mismo declaró: Mateo 9:13 NTV: “Luego añadió: «Ahora vayan y aprendan el significado de la siguiente Escritura: “Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios”. Pues no he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores».”
Es asombroso pensar que aquella mujer tenía un pasado marcado por el pecado y aun así el Señor la convirtió en instrumento para darlo a conocer a toda su comunidad.
Cristo no vio solamente su condición; vio su necesidad. No la rechazó por su historia, sino que le ofreció agua viva. Mientras muchos solo veían una mujer samaritana y pecadora, Jesús vio un alma que podía ser transformada por Su gracia.
Al respecto, un comentarista bíblico mencionó: “Ningún judío respetable le hablaba a una mujer bajo estas circunstancias. Pero Jesús lo hizo. El evangelio es para todos, sin importar raza, posición social ni pecados cometidos. Debemos estar preparados para extender su Reino en todo tiempo y en cualquier lugar. Jesús cruzaba cualquier barrera por predicar las buenas nuevas y, quienes lo seguimos, no podemos hacer menos.”
Oración:
Por Greivin P.
Señor, gracias porque Tu gracia rompe las barreras
que los hombres levantan. Gracias porque no miraste nuestra condición para rechazarnos, sino para salvarnos. Ayúdanos a tener un corazón como el Tuyo, lleno de compasión, amor y misericordia por aquellos que necesitan de Ti. Que jamás despreciemos a quien Tú deseas alcanzar, y que podamos llevar Tu mensaje sin prejuicios, recordando que el evangelio es para todos. En el nombre de Jesús, amén.