
UNGIMIENTO DE JESÚS
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Había una costumbre en aquellos tiempos de Jesús, de ungir los cuerpos de los muertos para la sepultura. Jesús, según nos dice Mateo 26.2, estaba a menos de dos días de su muerte, y Él lo sabía, pero nadie a su alrededor tenía esta conciencia, aunque Él lo había anunciado varías veces.
Es aquí donde entra en escena esta mujer, quien movida por el amor puro de un corazón agradecido, hace lo impensable, hace algo hermoso que hasta hoy resuena: toma un perfume que anda con ella, el cual a nuestro tiempo podría costar aproximadamente cuatro millones de cólones y lo derrama sobre Jesús, lo unge, no mide el precio, sabía que delante de ella estaba aquel que lo vale todo, que es digno de todo, por quién no hay que escatimar nada.
Los discípulos empiezan a murmurar en especial Judas el traidor pero Jesús inmediatamente dice:
“Ella ha derramado este perfume sobre mí a fin de preparar mi cuerpo para el entierro. Les digo la verdad, en cualquier lugar del mundo donde se predique la Buena Noticia, se recordará y se hablará de lo que hizo esta mujer».
MatEO 26:12-13 NTV
Que grande la obra de esta mujer, que gran privilegio, ungir al Rey Salvador para su muerte.
¿Saben qué es lo contradictorio y a la vez triste? que Judas quien conoció y anduvo tanto con Jesús menospreció este acto, que esta mujer valoró, ¿y qué se puede esperar de un hombre que vendió al maestro por 30 monedas (aproximadamente un millón y medio de cólones)?
La codicia no valora a nadie, es el retrato de Judas, estuvo dispuesto a vender a aquel que no tiene precio, por nada. Pero el amor no mide, no sabe sumar ni le importa, nada es suficiente aunque sea demasiado, lo da todo, todo lo que tiene.
Hoy podemos derramar el perfume de nuestro corazón agradecido a los pies del maestro, quizá estés cansado para buscarle cada día, pero ¿tan poco valoras a Jesús?, quizá los afanes o deseos de riquezas te desvían la mirada y no tienes tiempo para derramar el valioso perfume de tu corazón por medio de adorar al Rey a solas, pero, ¿tan poco vale Jesús para ti?
Ve al secreto y unge al maestro derramando tu corazón por medio de alabanzas y acción de gracias, ese privilegio está ahí y el Maestro se agradará de que lo hagas.
Gracias Señor por dejarnos esta escena tan preciosa del corazón agradecido de esta mujer, quien te ungió derramando lo más valioso que tenía. Deseamos ir cada día y ungir tus pies derramando el perfume de nuestro corazón ante ti Señor amado.
-Por JonCley Mtrs-


