
UN SOPLO DE AMOR
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El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia. La profecía, el hablar en idiomas desconocidos, y el conocimiento especial se volverán inútiles. ¡Pero el amor durará para siempre!
1 Corintios 13:4;9 NTV
Cuando Pablo les habla a los Corintos sobre el amor, les describe un tipo de amor tan
puro y real, que solo puedo pensar en Jesús cuando lo menciona , porque es su esencia misma por nosotros.
Un amor que permanece firme, que se alegra cuando la verdad triunfa.
Esa clase de amor sale directo del corazón de Dios a inundar nuestras vidas.
En estos días preparaba mi maleta con todo lo que necesito para ir a encontrarme con mi hija Keren al hospital y me siento llena de mucha ilusión por conocer a este maravilloso regalo que Dios nos dio, pero sobre todo me siento llena de amor por alguien que aún no conozco.
Y pensando en esto me imaginaba que pensaría y sentiría Jesús cuando prepara un encuentro de amor con nosotros, de seguro no se compara mi ilusión y amor por mis hijos, con el suyo por sus hijos.
Cada día es una oportunidad de encontrarnos con su amor, un momento unico de abrazarnos y refugiarnos en su amor.
Un amor que como dice el versículo:
«No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.»
1 Corintios 13:6 NTV.
Jesús nunca se da por vencido con nosotros, su amor permanece firme y se enfrenta a nuestras dificultades, nos levanta del polvo, lucha nuestras batallas y permanece en toda situación.
En estos días mi hijo mayor Benjamín se golpeó su rodilla y necesitó varios puntos de sutura. Justamente esa mañana antes de salir a su escuela, Dios me dijo a mi corazón que durante el día Él lo tomaría de su manita y que con amor lo acompañaría todo el día.
Cuando estábamos en el hospital recordé sus palabras y entendí que su amor lo protegió de algo mayor y que su amor estaría con Él siempre.
De igual manera en nuestras vidas su amor nos aliviará el dolor, nos sanará con ternura, aunque nos duela un poco, nos levantará y protegerá porque Él permanece firme como el amor.
Un soplo, solo un soplo de su amor es suficiente para levantar a cualquiera del polvo, porque su amor sostiene nuestro ser, nos permite continuar y sobre todo toma nuestra mano y nos dirige hacía su voluntad.
Decidamos ser parte del beneficio de su amor, doblemos rodillas ante su nombre y entreguemos sin censura nuestro corazón.
Dejemos que un soplo de su amor inunde nuestro ser, seamos quebrados y conmovidos por su amor, ese puede ser el inicio de maravillas para nuestra vida, pues como dice 1 Corintios 13:13 «Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor.»
-Por Rebeca Marín-


