UN SACRIFICIO VIVO PARA DIOS
Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo.
Romanos 12:1 (NTV)
La reacción de la mayoría de las personas al despertar es: levantarse de la cama y mirar el teléfono. Lo primero que miramos es noticias tristes, vidas “perfectas”, o bien, vemos cosas que nos motivan, pero son pasajeras. Sin embargo, el anhelo de Dios es, que tú y yo al despertar, lo primero que hagamos es presentar y entregar nuestra vida a Él, cada vez que un nuevo día comienza. Entendiendo que, el abrir nuestros ojos, el respirar una vez más, el tener otra oportunidad, es un regalo de Dios por medio de sus misericordias “que se renuevan cada mañana”.
Cada día Dios lo planea con el propósito de hacernos conscientes de su presencia y su obra transformadora en nuestras vidas. Entonces, al no presentar y entregar nuestras vidas desde el segundo uno, es como decirle a Dios: “YO puedo sola o solo”. Entregar, es igual que rendirnos y humillarnos delante de Él, creyendo que sus planes son mejores que los nuestros. Dios quiere ser parte de todo, Él quiere cumplir su propósito en nuestra vida. Él quiere usarnos cada día.
Yo me imagino a Dios, al vernos confiar en Él, con una sonrisa. Entregar nuestra vida es adoración, verdadera adoración, y eso lo hace muy feliz. Empiece a adorarlo desde que despierta.
Acción: Al despertar, antes de levantarse de su cama, dígale a Dios con sinceridad Romanos 12:1 y hágalo oración. Dígale que su cuerpo, sus planes, todo lo que usted tiene, es de Él. Dígale que usted quiere adorarle y ser consciente de su presencia y de lo que Él quiere hablar. Estoy segura que Dios le va a sorprender en ese día.
-Por Kelly P-