UN PASO ADELANTE

UN PASO ADELANTE

Escucha este Pan Diario aquí:

“pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”

I Juan 1:7 RVR1960

¿A quien no le agrada ver que las cosas marchan en orden? Cuando sabes que has realizado los pendientes del día e incluso avanzaste con los del siguiente.

Hoy te queremos hablar de cómo debe ser nuestra actitud como hijos de Dios en nuestro diario vivir.

A través de 1 Juan 1:7 o nos damos cuenta que Dios es luz y aborrece las tinieblas. El autor compara la luz, con el caminar del creyente y las tinieblas con el pecado.

Esa comparación la podemos ver en el versículo anterior:

“Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;”

I Juan 1:6 RVR1960


Es así como es posible ver que hace énfasis no en cómo andamos sino dónde andamos. El caminar en la dirección correcta permite que llegue el orden a tu vida y aleja lo añejo que impedía una evolución.

Usted y yo podemos pensar que este versículo hace referencia a que solamente si andamos de acuerdo a la luz Dios nos limpiará, sin embargo, no es así, el versículo expresa que, si andamos en la luz, el Señor va a limpiarnos por medio de su sangre, que, si nuestra vida ha sido redimida y hemos sido arrepentidos de corazón, existe una apertura hacia un cambio, por lo tanto, el Señor va a traer luz a nuestra vida, para que caminemos conforme a esa luz.

Es decir; parte de nuestra comunión con Dios depende de por dónde nos dirigimos o caminamos, incluso lo que ocultamos en el interior de nuestro corazón. El camino de la luz no es más que un camino con propósito conforme a la verdad de Cristo. Por esta misma razón, el versículo menciona la unidad con otros, porque si estamos alineados a la voluntad de Cristo en nuestro caminar, nuestras amistades van a estar entrelazadas hacia ese mismo camino con propósito, porque existe una visión y una meta única, que es agradar a Cristo.

Deuteronomio 8:6-7 NTV nos recuerda a quién debemos obedecer y cuáles son sus promesas:

«Por lo tanto, obedece los mandatos del Señor tu Dios andando en sus caminos y temiéndolo. Pues el Señor tu Dios te lleva a una buena tierra, con arroyos y lagunas, con fuentes de agua y manantiales que brotan a chorros de los valles y las colinas.”

Deuteronomio 8:6-7 NTV

Debes cuidar hacia dónde te diriges y qué paso vas a dar, porque según dónde camines, hacia eso se te direccionará la vida, si andas en la luz, es la verdad de Cristo la que te rodeará; en cambio que, si decides caminar por tinieblas, la culpa, el silencio, la mentira y el remordimiento serán un compañero constante.

-Por Nadia Molina-