
SU SILENCIO
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Aún estando en Getsemaní, hombres armados con espadas y palos, enviados por los principales sacerdotes y ancianos del pueblo, arrestaron a Jesús.
¿Bajo que cargo lo arrestaron? No había ningún cargo contra Jesús, Él no había cometido ningún delito, Él era inocente, pero había tanta envidia en el corazón de los principales sacerdotes, que ellos mismos se encargaron de inventar ese cargo: Blasfemia.
Como en este tiempo los judíos eran dominados por el imperio romano, ellos no tenían la potestad de sentenciarlo a muerte, por eso fue que lo llevaron ante un gobernador llamado Poncio Pilato.
Fue en ese momento en donde empezó el interrogatorio que determinaría la sentencia de Jesús, pero ¿Saben que dijo Jesús? Nada, no dijo nada.
Mateo 27: 12-14 nos cuenta que sucedió en ese preciso momento:
“Entonces, cuando los principales sacerdotes y los ancianos presentaron sus acusaciones contra él, Jesús guardó silencio.
—¿No oyes todas las acusaciones que presentan en tu contra?—le preguntó Pilato.
Para sorpresa del gobernador, Jesús no respondió a ninguno de esos cargos.”
MATEO 27:12-14 NTV
¿Qué hubieras hechos en la posición de Jesús?
Nuestro instintito natural nos lleva a defendernos ante cualquier situación, incluso aunque no tengamos la razón, siempre tratamos de justificar nuestras acciones, aún cuando nos hemos equivocado, y cuando se nos acusa de algo que no hicimos con más vehemencia nos defendemos, no soportamos que nadie hable de nosotros, nos ofende, nos indigna.
Posiblemente cualquiera de nosotros en la posición de Jesús se hubiera defendido, pero Él no, aún siendo inocente, no se defendió, cumpliendo así lo que el profeta Isaías había dicho cientos de años antes:
“Fue oprimido y tratado con crueldad; sin embargo, no dijo ni una sola palabra.
Como cordero fue llevado al matadero.
Y como oveja en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca.”
ISAIAS 53:7 NTV
Sí Jesús se hubiera defendido, posiblemente hubiera obtenido su libertad, pero Él sabía cual era su propósito, por eso guardó silencio y dejó que las cosas pasarán tal y como tenía que acontecer.
Muchas veces, mientras estemos cumpliendo la voluntad de Dios, se levantarán voces criticándonos y acusándonos, pero sí estás caminando en tu propósito, guarda silencio y sigue adelante. Muchas veces vamos a querer defendernos, decirle a los demás: ¡estás equivocado!, pero ¿será necesario?
Jesús no habló, no se defendió, fue crucificado ante la vista de todos sus acusadores, pero esas falsas acusaciones fueron calladas sin necesidad de levantar la voz, porque vean que pasó cuando Jesús murió:
Entonces Jesús volvió a gritar y entregó su espíritu. En ese momento, la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló, las rocas se partieron en dos, y las tumbas se abrieron. Los cuerpos de muchos hombres y mujeres justos que habían muerto resucitaron. Salieron del cementerio luego de la resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad de Jerusalén y se aparecieron a mucha gente.
El oficial romano y los otros soldados que estaban en la crucifixión quedaron aterrorizados por el terremoto y por todo lo que había sucedido. Dijeron: «¡Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios!».
Mateo 27:50-54 ntv
Es más fácil hablar que callar, que el Señor Jesús nos dé discernimiento para saber cuándo debemos mantener el silencio y permitir que el propósito de Dios se cumpla en nosotros.
-Por Ale C.-


