
PORTÓN DE MIL CANDADOS
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«Un amigo ofendido es más difícil de recuperar que una ciudad fortificada. Las disputas separan a los amigos como un portón cerrado con rejas.»
Proverbios 18:19 NTV
No se si usted tuvo la oportunidad de tener ese amiguito de infancia de toda la vida, el que estuvo a tu lado desde el materno, kinder, escuela y secundaria, a ese que se le cayeron los dientes al mismo tiempo que usted, con el que aprendiste andar en bici, subir a los árboles y recrear cuanta fantasía se les ocurriera, aquel amigo de las mil travesuras, con el que juntos hacían la tarea para poder salir a jugar.
Este tipo de amigos son casi 24/7, como dice el dicho «uña y mugre» y pues yo viví esa linda experiencia, tuve una amiga muy especial, que se volvió una persona importante para mi, pero al llegar a las 15 años, por algún motivo nos enojamos y nunca más nos volvimos hablar, pasaron 23 años cuando por cosas de la vida nos volvimos a encontrar en un ambiente laboral, nos sentamos hablar y pues ninguna de las dos recordó el motivo que terminó aquella amistad, pero si coincidimos en el dolor de haber perdido dos décadas en una fría indiferencia y haber perdido aquella linda amistad que nos dio tantos momentos felices.
A mi me pasó con una amiga, pero muchos han vivido lo mismo con familiares o alguna persona que ama, algunos matrimonios incluso han matado su relación conyugal por guardar ofensas, se han acostumbrado a vivir un divorcio emocional para estar juntos pero no revueltos, unidos solo por las apariencia.
Muchas veces la falta de perdón son heridas que se infectan y se vuelve odio o resentimiento que daña mucho su vida espiritual ya que incluso nos cierra la puerta del cielo. Vea lo que dice: 1 Juan 3:15:
«Todo el que odia a un hermano, en el fondo de su corazón es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino tiene la vida eterna en él.»
1 JUAn 3:15 NTV
No encierre su corazón en candados privando a otros de su amistad y cariño, perdone y pase por alto la falta, evite perder tiempo valioso que no volverá, la vida es muy corta, el enojo y falta de perdón son cargas muy pesadas que solo dañan al que las guarda.
Lastimosamente con mi amiga, no pudimos recuperar los años perdidos ni la confianza que tuvimos, pero si le puedo decir que los candados no están cerrados ni tampoco ninguna de las dos es una ciudad inaccesible, se que con toda libertad puedo escribir un mensaje, poder llamarla o recurrir a ella si tuviera alguna necesidad, es como volver a reconstruir aquella ciudad llamada amistad.
Señor Jesús hoy te pedimos nos concedas un corazón perdonador, ayúdanos a tener relaciones sanas y ser tolerante con los errores de otros y tener un carácter más como el tuyo. Amén
-Por Pastora Cleyra Rodríguez Cubillo-


