
¿POR QUÉ DEBO PERDONAR?
Escucha este Pan Diario aquí:
Hay una disyuntiva que todos tendremos que enfrentar tarde o temprano, me refiero a la decisión de perdonar una falta o no perdonar.
¿Alguna vez una persona te quedó debiendo dinero? ¿Alguien jugó con tu corazón? ¿Te levantaron una calumnia? ¿Te ofendieron profundamente? Creo que no hay nadie en esta vida que no haya sido agraviado, ofendido o defraudado.
Ante tal disyuntiva, Jesús nos ha dicho qué hacer en todas las ocasiones: perdonar.
Sin importar la magnitud de la ofensa, el mandato del cielo es ¡perdona!
Pero ¿Por qué debo perdonar a aquellas personas que me han dañado tanto? Se dice fácil, pero muchos han sido víctimas de grandes abusos y ofensas que le cambiaron su vida, por ejemplo, las personas que perdieron a un ser quiero a manos de un imprudente o de una persona malvada, o aquellas personas que han sido agredidas o abusadas, pero aún para estas personas el mandato es el mismo: perdonar.
¿Pero por qué debemos perdonar?
He escuchado muchas respuestas a esta pregunta, pues algunos dicen que solo es posible perdonar cuando nosotros nos hayamos perdonado a nosotros mismos, o que el perdón es necesario para sanar nuestras heridas, o se dicen otras cosas muy interesantes y razonables, pero ¿Por qué Jesús dice que debemos perdonar?
La respuesta la encontramos en Mateo 18, versículo 21 en adelante, en donde Jesús a través de una parábola, nos cuenta como una vez un rey tenía un siervo que le debía millones de monedas de plata, el rey estaba dispuesto a venderlo junto a toda su familia, para recuperar su dinero, pero ante la súplica de aquel hombre, dice la biblia, que el rey sintió mucha lástima por él, y lo liberó y le perdonó la deuda.
Fue entonces cuando aquél siervo fue a buscar a un hombre que le debía unos pocos miles de monedas de plata, pero aquel hombre no tenía dinero para pagarle, y a pesar de sus súplicas, aquel siervo puso a su deudor en prisión, hasta que le pagara todo lo que le debía.
¡Que fuerte historia! ¿Cierto? Pero no termina aquí, pues el rey se dio cuenta de lo que había hecho su siervo, y lo llamó a cuentas, y esto fue lo que pasó:
« Entonces el rey llamó al hombre al que había perdonado y le dijo: “¡Siervo malvado! Te perdoné esa tremenda deuda porque me lo rogaste.
¿No deberías haber tenido compasión de tu compañero así como yo tuve compasión de ti?”.
Entonces el rey, enojado, envió al hombre a la prisión para que lo torturaran hasta que pagara toda la deuda.»
mateo 18:32-34 ntv
Y termina la parábola diciendo:
«Eso es lo que les hará mi Padre celestial a ustedes si se niegan a perdonar de corazón a sus hermanos»
mateo 18:35 ntv
Así que amigos, respondiendo a la pregunta ¿Por qué debo perdonar? Creo que ya sabemos la respuesta: Dice Jesús, que debemos perdonar a quienes nos ofenden, porque a nosotros se nos ha perdonado muchísimo más.
Así es amigos, todos nosotros pecamos contra Dios todo los días, lo ofendemos con nuestra desobediencia, la deuda que nos ha sido perdonada a través del sacrificio de Jesús no es posible ser estimada con el dinero de este mundo, pero aún así, muchas veces creemos que tenemos derecho a hacernos los ofendidos y no perdonar a nuestros deudores.
No debes perdonar para sentirte mejor, debes perdonar porque tus deudas han sido mucho más cuantiosas, y aun así has sido perdonado, así que debemos tener compasión y perdonar a nuestros deudores, no solo a los que nos deben dinero, sino a aquellos que nos deben una infancia feliz, un matrimonio estable, a aquellos que nos deben a nuestros seres queridos, aquellos que nos robaron nuestra integridad física, emocional, sexual, a todos esos deudores que nos han violentado, hoy es el día de decirles: te perdono, porque yo también he sido perdonado.
-Por Ale Carrillo-


