
¡NO PREGUNTE TANTO!
Escucha este Pan Diario aquí:
¿De casualidad usted es de las personas que quiere entender todo lo que pasa? ¿De esas personas que le gusta tener el control de todo?
Si la respuesta es sí, bienvenido al club.
Ya entenderán entonces, lo difíciles que fueron mis primeros años como cristiana, cuando vino Dios a cambiarme todos mis esquemas mentales. Pegué de frente con una gran pared, a la que yo le pondría el nombre: «No pregunte tanto…».
¿No me cree? Nada más vea el proverbio con el que Dios me «voló la tapa de los cesos»:
«El Señor dirige nuestros pasos,
PROVERBIO 20:24 NTV
entonces, ¿por qué tratar de entender todo lo que pasa?»
Que pequeños que somos, cuán limitado es nuestro entendimiento, no sabemos ni siquiera lo que va a pasar en los próximos cinco segundos, y aún así, que soberbios que somos también, al creer que tenemos el control de las cosas.
Querer tener el control de todo, nos hace vivir en ansiedad, ese gran afán por las cosas nos hacen vivir preocupados, estresados, y finalmente, hasta enfermos.
No me malinterprete, debemos ser diligentes en nuestras vidas, ocuparnos de las cosas que nos corresponden, pero también es necesario entender que Dios está con nosotros, que Él dirige nuestras vidas, que van a pasar muchas cosas que no entendemos, pero que Dios está en control de todo, y que Él es todopoderoso para protegernos.
Solo hay una forma de vivir nuestra vida en Cristo libre de ansiedades y es esta: Confiando en Dios.
Cuando verdaderamente confiamos en Él, descansamos, dejamos de preguntar tanto, y en lugar de eso, oramos y esperamos, oramos y tenemos fe de qué Él tiene el control de nuestras vidas.
Recuerda lo que decía el salmista:
«Pero cuando tenga miedo,
Salmo 55:3 ntv
en ti pondré mi confianza.»
Les cuento algo, últimamente ya no choco tanto con la pared «No pregunte tanto», antes de chocar con ella, me detengo en el escalón «Confía en Dios». Poco a poco me mente testadura está aprendiendo a confiar más en Dios, y me gusta esto.
Dios bendiga a los queridos lectores de Pan Diario, gracias por abrirnos un espacio en su día, deseamos que la plenitud de Cristo te complete.
-Por Alejandra Carrillo Salazar-


