
GENEROSIDAD
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«El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.»
Proverbios 11:25 RVR1960
La biblia nos habla claramente acerca de la generosidad y de los beneficios que trae consigo ser generosos, pero ¿Dónde está la clave para ser generoso? ¿Quien nos enseña a compartir de lo que tenemos con los demás?
La respuesta está en nuestro corazón ya que la generosidad es fruto del corazón que ama a Dios
Si amamos a Dios buscaremos hacer bien todas las cosas y nos esforzaremos por demostrar sus frutos en nuestra vida, recordemos que engañoso es el corazón más que todas las cosas, este siempre va a querer su propio beneficio .
Por naturaleza tenemos un corazón egoísta que busca primero lo suyo por encima de los demás, entonces, ¿Cómo podemos ser generosos cuando eso no está en nuestro ADN?
Podemos lograrlo dejando que el Espíritu de Dios nos enseñe, Él fue el primero en ser generoso con todo el mundo, Él compartió de su poder de su espíritu para crear nuestro mundo y darnos vida
También compartió la salvación con nosotros y cada día que pasa comparte de su Espíritu Santo para que vivamos plenos.
Entonces cuando mi corazón engañoso se rinde al Señor el ADN de Dios corre por nuestro ser y nos enseña y nos impulsa hacer aquellas cosas que a Dios le agradan .
De esta manera tendremos actitudes que vienen del propio corazón de nuestro Padre y de esa manera nos será más fácil ser generosos como Cristo lo es con nosotros .
Hace unos años atrás el Señor puso en nuestras manos bienes económicos para bendecir a otros pero en ese momento nuestro corazón se volvió egoísta y empezó amar más lo que provenía de Dios y a no querer compartir,nos sentíamos muy cómodos disfrutando las bendiciones, pero el Señor deseaba que compartiéramos que fuéramos generosos.
Un día realizamos un trabajo en la empresa y ese trabajo salió mal, quedamos debiendo dinero a la cliente y gastando mucho más de lo que habíamos ganado, en medio de esa situación el Señor nos enseñó que todo lo que teníamos era suyo y que el deseo de Dios para nuestras vidas era que fuéramos generosos con los demás .
De esa manera el Señor nos demostró que todo es de Él y que debemos ser generosos hacia los demás, porque lo que tenemos un nuestras manos no nos pertenece es de Dios siempre ha sido de Él.
Dejemos que el Espíritu de Dios siembre en nuestro corazón generosidad para que así como Cristo nos ha dado todo nosotros tengamos la capacidad de no dejarnos llevar por el egoísmo y ser generosos con todos
-Por Rebeca Marín-


