ESCUCHANDO A JESÚS

ESCUCHANDO A JESÚS

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Cierto día Jesús vio como una multitud se reunía, entonces decidió aprovechar esa oportunidad para enseñar, subió a la ladera de una montaña y se sentó, los primeros que lo rodearon fueron sus discípulos.

¿Eres un discípulo de Jesús?

Si lo eres, imagínate ese momento, y que eres tú el que está sentado junto al maestro, deseoso de escuchar lo que tiene que decir, de pronto Jesús abre su boca, y estás son sus primeras palabras:

“Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece”

MTEO 5:3 NTV

¿Quién no quiere ser bendecido por Dios?

Otros sinónimos de bendecidos son dichosos, gloriosos o bienaventurados, creo que cualquiera de nosotros desearía obtener este favor de Dios, entonces ¿Qué debemos hacer para obtenerla?

La respuesta es inesperada, hasta un poco difícil de comprender, porque a veces creemos que el favor de Dios viene por nuestras propias acciones, pero Dios a través de este versículo nos dice que lo que Él necesita de nosotros, es que entendamos lo pobres que somos, que no tenemos nada que dar, que en nuestro ser interior hay un gran vacío y una gran carencia.

Hoy es un día para darnos cuenta de la gran necesidad que tenemos de Dios, y producto de ese entendimiento, nos volvamos totalmente dependientes de Dios, todos los días, en cada momento.

Aunque es una comparación difícil de hacer, piensa en los indigentes, a esas personas que viven en la calle y que carecen de todo, vestidos con arapos, con hambre todo el tiempo, usualmente están sentados en las aceras. Estás personas siempre están pidiendo, extienden sus manos esperando una moneda de nosotros, tienen muchas necesidades que necesitan ser saciadas y dependen de esas monedas para lograrlo.

Jesús quiere que entendamos que espiritualmente no tenemos nada, nosotros mismos no producimos riqueza espiritual, somos indigentes espirituales que todos los días necesitamos extender nuestras manos a Él y decirle: “dame algo, que tengo mucha necesidad”.

Y el Señor que es bueno, no te dará unas pocas monedas, Él te dará su reino, así como lo escuchas, su reino.

-Por Ale C.-