EL CORAZÓN QUE OLVIDA

EL CORAZÓN QUE OLVIDA

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El malagradecido es aquella persona que nunca agradece ni está feliz con lo que tiene, padece de un mal común que se llama mala memoria, o sea, es una persona olvidadiza que nunca recuerda la bondad de Dios ni de los demás.

Puedes darte cuenta que estás ante una persona malagradecida, porque vas encontrar que su boca está llena de queja, siempre recordando las cosas malas que suceden.

Y para entender más podemos tener de ejemplo la historia del pueblo de Israel, quien es amado y escogido por Dios, pero su corazón siempre estuvo lleno de queja, si usted lee el Salmo 78 podrás entender las cosas maravillosas que el Señor hizo por su pueblo, pero también podrás ver como en su paso por el desierto con la mínima adversidad salia a relucir lo que realmente había en su corazón, y es lo que dice los versículos:

«Tercamente en el corazón, ellos pusieron a Dios a prueba al exigirle la comida que tanto ansiaban. Hasta hablaron en contra de Dios al decir: «Dios no puede darnos comida en el desierto.»

salmo 78:18-19 ntv

Y es que muchas veces por centramos más en lo que nos hace falta y por la codicia de alcanzar algo que aún no ha llegado, nos perdernos de disfrutar la riqueza que tenemos. Así pasó con el pueblo de Dios, ellos centraron más su mirada en la necesidad del momento y olvidaron todas las maravillas y bendiciones que Dios le había dado, olvidaron la preciosa libertad que el Señor les había dado. Y también vemos la reacción de Dios ante tal terquedad en el mismo Salmo 78:

«Cuando el SEÑOR los oyó, se puso furioso; el fuego de su ira se encendió contra Jacob. Sí, su enojo aumentó contra Israel, porque no le creyeron a Dios ni confiaron en su cuidado.»

SALMO 78:21-22 ntv

Una y otra vez los hijos de Israel decían que seguirían a Dios, pero después se apartaban de Él.

El problema era que seguían a Dios con palabras y no de corazón, así su arrepentimiento estaba vacío. Las palabras son huecas, Dios quiere que nuestras vidas apoyen nuestras afirmaciones espirituales y promesas.

Si en algo queremos pecar contra Dios, es cuando cualquier circunstancia saque a flote la incredulidad y desconfianza del cuidado de Dios para nosotros y aquí es cuando presentamos dos síntomas frecuentes:

1️⃣ Olvidar: Todo su amor, olvidar las maravillas que ha hecho en nuestra vida, el sustento y tanta bondad para nosotros.

2️⃣ Demandar: Es decir empezamos a exigir lo que no tenemos, lo que nos hace falta y como niños malcriados exigimos lo que anhelamos y ansiamos.

Que tu corazón muestre tal gratitud como lo hacía David en su Salmo 103:

«Que todo lo que soy alabe al SEÑOR; que nunca olvide todas las cosas buenas que hace por mí.»

SALMO 103:2 NTV

Vaya lea ese Salmo y ahí encontrará muchas razones para agradecer. ¿Que tal si hoy oramos en esta dirección?

-Por JonCley Mtrs-