CORAZÓN NUEVO, VIDA NUEVA

CORAZÓN NUEVO, VIDA NUEVA

Escucha este Pan Diario aquí:

El Salmo 51 dice así:

» Ten compasión de mí, Dios mío, conforme a tu fiel amor; conforme a tu gran misericordia, borra mis rebeliones.

Lava todas mis culpas y límpiame de mi pecado.

Reconozco que he sido rebelde, siempre tengo presente mi pecado.

Pequé contra ti y sólo contra ti, delante de ti hice lo que es malo; por eso tu sentencia es justa, y tu juicio es irreprochable.

Yo nací culpable; mi madre me concibió pecador.

Tú amas la verdad acerca de lo que se oculta y quieres que yo sea sabio en lo íntimo.»

Salmos 51:1-6 PDT

Y continúa diciendo:

» Aparta tu vista de mis pecados y borra toda mi maldad.

Dios mío, crea en mí un corazón limpio y renueva en mi interior tu Espíritu fiel.

No me alejes de ti; ni me quites tu santo Espíritu.»

SALMO 9-11 PDT

Reconocer nuestros pecados ante Dios, sentir dolor profundo por fallarle a Él, aborrecer y abandonar esas prácticas pecaminosas nos llevarán al verdadero arrepentimiento, y por ende, al perdón de Dios.

Saber que hay pecado en nuestra vida y no darle importancia, es lo que permite que Satanás tenga autoridad sobre nuestras vidas y provoque tanto daño y dolor, pues vivir en desobediencia a Dios automáticamente nos pone en obediencia a Satanás y fácilmente caemos en sus tentaciones.

Hay personas que no entienden por qué viven encadenados a vicios, problemas de temperamento, problemas emocionales, fracasos sentimentales, económicos y mucho más, pero la respuesta es simple: una vida alejada de Dios es una vida manipulada por Satanás, él nos seduce al pecado y el pecado es como el ácido, destruye todo lo que puede tocar.

Hoy Dios te da la oportunidad de reconocer tus pecados, arrepentirte verdaderamente de ellos y comenzar una nueva vida con Dios, porque el que no se arrepiente de su vida pecaminosa ¿ Cómo pretende ser perdonado?.

Si nunca has tomado la decisión de entregar tu vida a Jesús, o reconoces que te has alejado de Él, te invito a que oremos:

«Señor Jesucristo, hoy mismo reconozco mis pecados delante de ti, reconozco mi desobediencia y rebeldía. Te pido perdón, crea en mí un corazón nuevo para vivir una vida nueva, en la que Satanás ya no tenga dominio sobre mí, sino que sea tu Santo Espíritu el que me lleve a tu propósito y a tu perfecta voluntad. Te lo pido en tu poderoso nombre, Señor Jesucristo, amén.»

-Por Carlos Barboza-