
COMER, BEBER, TRABAJAR
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Es increíble como en cuestión de unos cuantos años el estilo de vida ha cambiado tanto, recuerdo que cuando era pequeña, una tía política me llevaba a visitar a sus padres, vivían en un pueblo sin electricidad, y ante la falta de televisión para entretenernos, los niños jugábamos todo el día. Para mí, la comida más rica era la que servían en esa casa: arrocito, frijolitos y con suerte gallinita achiotada, todo hecho en un fogón de leña.
Nunca voy a olvidar la primera vez que vi el cielo desde esa casita sin luz, fue algo impresionante, el cielo estaba completamente cargado de estrellas, hasta ese momento no sabía que la luz artificial me había impedido durante tanto tiempo ver el cielo como realmente era. Puedo decir con certeza, disfruté mucho ese lugar.
Hoy en día es difícil hallar un lugar sin electricidad, o sin internet, o sin una serie de servicios, comercios, etc., en esta época tenemos acceso a tantas cosas, pero a pesar de tener vidas llenas de facilidades, nos hemos dado cuenta de que eso no es sinónima de vidas llenas de alegría, todo lo contrario, en estos tiempos es cada vez más frecuente escuchar que incluso los niños luchan con problemas de depresión y ansiedad, deseos de muerte, entre otras cosas.
Por muchos años yo fui una de esas personas, tenía todo para ser feliz, pero constantemente luchaba con la tristeza y la ansiedad, luego conocí a Jesús, quien con su poder me libertó de la ansiedad, pero incluso aún conociendo a Jesús, tendía a sentirme triste por no tener cosas que yo deseaba tener en mi vida, y fue ahí dónde Dios me habló a través de su palabra, con estos dos sencillos versículos:
“ Entonces llegué a la conclusión de que no hay nada mejor que disfrutar de la comida y la bebida, y encontrar satisfacción en el trabajo. Luego me di cuenta de que esos placeres provienen de la mano de Dios. Pues, ¿quién puede comer o disfrutar de algo separado de él”
Eclesiastés 2:24-25 NTV
¿Qué es lo que hacemos todos los días?
Comer, beber, trabajar
Comer, beber, trabajar
Dice la palabra, que no hay nada mejor en esta vida que disfrutar de las cosas más sencillas y cotidianas, siempre y cuando disfrutemos de estas cosas unidos a Dios.
Entendí que desde que me convertí en su hija, estoy 100 % capacitada para disfrutar mi vida, con lo poco o con lo mucho que pueda tener, todos los días tengo todo lo que necesito para ser feliz.
A veces nos levantamos tan afanados, que ni disfrutamos el pinto con el café que nos desayunamos, a veces pasamos tanto tiempo viendo en redes sociales la vida de las demás personas, que no podemos disfrutar nuestros propios trabajos, nuestras propias vidas.
Te invito a que hoy apagues esas luces artificiales que te están impidiendo ver el cielo cargado de estrellas, en otras palabra, te invito a que hoy dejes de comparar tu vida con la de los demás y dejes de lamentarte por las cosas que no tienes, y una vez que lo hagas, el cielo brillará, es decir, podrás ver realmente lo hermoso de tu propia vida y empezar a disfrutar aún las cosas más sencillas.
-Por Ale Carrillo-


