
ALEGRÍA VERDADERA
Escucha este Pan Diario aquí:
Todas las mañanas cuando voy para mí trabajo, medito lo bendecida que soy por Dios y lo mucho que Él me ha dado, por eso voy feliz por el camino, sonriendo y deseándole a todos un buen día. La mayoría de veces me responden el saludo, otras me hacen mala cara y otros me ignoran, pero mi actitud de felicidad nadie me la quita, porque no depende de otras personas, sino que nace desde mi corazón por lo mucho que Dios me ha dado.
Por supuesto, la felicidad es algo que se puede dar por las circunstancias, pero también puede ser por elección propia y siempre va a ser notoria, contagiosa y nos hará lucir hermosos delante de Dios y de los demás.
De la misma manera, cuando estás triste, desanimado y sin energía, esto afecta a quienes te rodean, y eso nos lo dice en su palabra:
«El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.»
Proverbios 15:13 RVr 1960
Por supuesto que Dios quiere que seamos felices y que confiemos en Él, por eso en su palabra nos da muchas promesas para que elijamos ser felices a pesar de las circunstancias, entre ellas:
? Cuando te sientas solo, recuerda Dios no nos abandona, aunque todos lo hagan (Salmo 27:10)
? Cuando no tengas a nadie a quien contar tus problema, Dios prometió escucharnos (Salmo 65:2)
? Cuando te sientas triste por alguna enfermedad, recuerda en Cristo hay sanidad (Isaías 53:03)
? Cuando estés en peligro, Dios nos protege (Salmo 23:4)
?Y cuando no tengas fuerzas, recuerda que el Señor da las fuerzas al que no tiene ninguna (Isaías 40:29)
Es por esto que al leer su palabra encontramos muchas más promesas que nos ayudan a encontrar esa confianza en Dios y por ende su Santo Espíritu nos hace abundar en ese fruto del espíritu, que es el gozo, y ese gozo que viene de Él nadie nos lo puede quitar.
Hoy oro en el nombre de Jesús, para que el gozo del Señor te inunde y sea notorio en tu vida, para que a pesar de las circunstancias la palabra de Dios sea hecha un realidad en tu vida y puedas llevar una vida abundante a través de la guía de su Espíritu Santo. Amén.
-Por Marianella Arias-


