
AFORTUNADOS
Escucha este Pan Diario aquí:
» Qué afortunados son aquellos rebeldes a quienes Dios les perdona sus pecados.
Qué afortunados son los que el Señor considera inocentes porque no mintieron en cuanto a sus pecados.
Cuando yo no quería confesar mis culpas, me debilitaba cada día más.»
Dios mío, tú hacías mi vida cada día más difícil. Toda mi fuerza desaparecía.
Entonces, Señor, DECIDÍ confesarte todos mis pecados; NO ESCONDÍ ninguna de mis culpas. Decidí CONFESARTE mis errores, Señor, y tú perdonaste todas mis culpas.»
SALMO 32:1-5 PDT
De Dios no podemos escondernos. Es una conducta muy humana esconder nuestras faltas, nuestros errores, nuestros pecados.
En el jardín del Edén, Adán y Eva se escondieron después de desobedecer a Dios y Él les dio la oportunidad de confesar su pecado, pero ellos decidieron mentir, creyendo que podrían ocultar la verdad de Dios.
Es mil veces mejor confesarle nuestras faltas a Dios con arrepentimiento y pedir perdón por nuestra desobediencia. porque cargar el pecado, esconder el pecado nos destruye poco a poco, es como tener una llaga y no buscar como curarla, se irá haciendo mas grande traerá mas dolor y máss consecuencias desagradables.
Mira nuevamente lo que nos dice la biblia en el salmo 32:2:
» Qué afortunados son los que el Señor considera inocentes porque no mintieron en cuanto a sus pecados.»
Salmo 32:2 PDT
¡Ves que impresionante! Dios considera afortunados a los que confiesan sus pecados, a los que no esconden ni tratan de disimular el pecado.
Por experiencia propia te puedo decir que ir a Dios en oración y reconocer, confesar, pedir perdón de corazón, con un arrepentimiento profundo y genuino trae una paz indescriptible.
No escondas tu pecado, por el contrario, confiésalo a Dios antes de que te cause consecuencias serias.
Todos sin excepción pecamos, pero lo que no debemos hacer es abrazar el pecado, no debemos tomarlo a la ligera, no debemos dejarlo que nos arrastre a su oscuridad, más bien corre a Cristo, a su luz y a su perdón, Él te ama y te ayudará si eres sincero delante de Él.
Amado Jesús, ayúdame a tener un corazón sincero delante de Ti y confesarte mis pecados con verdadero arrepentimiento, dame la fuerza necesaria para correr a Ti precioso Jesús, en Tu poderoso nombre lo pido, amén.
-Por Carlos Barboza-


