
Sublime Gracia
Sublime Gracia
“Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.”
Romanos 6.23, NTV.
Romanos 6:23 nos recuerda una verdad universal, todos necesitamos ser salvados, no importa la época, la cultura o la historia personal; todos hemos pecado y todos necesitamos la salvación que Dios ofrece por medio de Jesucristo.
Para comprender mejor esta verdad, recordemos la historia de John Newton, un marinero del siglo XVIII que vivió sumergido en el pecado, pero que experimentó el perdón inmerecido de Dios.
- 1. El camino del error, es el salario. John Newton trabajaba en barcos en alta mar, vivía rodeado de vicios, insultos y violencia, llegó a ser capitán de barcos dedicados a la compra y venta de personas esclavizadas. Él mismo confesaba que era un esclavo de su propia maldad. Romanos 6:23 enseña que el pecado paga un salario, destrucción y muerte espiritual. Newton estaba recibiendo ese pago día tras día.
- 2. La gran tormenta, es el peligro. Una tormenta gigantesca golpeó su barco en medio del océano, el agua inundaba la nave y todos temían morir, en ese momento de desesperación, Newton recordó las enseñanzas de fe que su madre le había dado cuando era niño y clamó a Dios pidiendo misericordia, aun sabiendo que no la merecía.
- 3. El rescate y la nueva vida, es el regalo. El barco se salvó milagrosamente y llegó a puerto seguro, esa experiencia transformó por completo el corazón de Newton, abandonó su antiguo negocio y se convirtió en un hombre de fe que defendía la libertad de los demás, él comprendió la segunda parte de Romanos 6:23, la vida eterna es un regalo que no se compra ni se gana, sino que se recibe por gracia en Cristo. Años después, agradecido por ese perdón inmerecido, escribió el himno «Sublime Gracia», que ha tocado millones de vidas.
Oración:
Por Marianela R.
Padre amado, gracias por tu sublime gracia que nos rescata del pecado y nos da vida eterna en Cristo Jesús. Gracias porque, aunque no merecemos tu misericordia, tú la derramas con abundancia sobre quienes te buscan. Ayúdanos a recordar que el pecado siempre destruye, pero tu regalo es vida, libertad y esperanza. Que nuestro corazón, como el de John Newton, sea transformado por tu amor, y que vivamos cada día para honrarte. En el nombre de Jesús, amén.

