Cuando la Iglesia Ora

Hay momentos en los que pareciera que ya no queda nada por hacer. Eso fue exactamente lo que vivía la iglesia en Hechos 12. Herodes había iniciado una fuerte persecución. Santiago ya había sido ejecutado, y ahora Pedro estaba en prisión, custodiado por cuatro grupos de soldados. Humanamente, no había ninguna posibilidad de escapar.

Sin embargo, mientras Herodes confiaba en su poder, la iglesia hizo algo diferente. “Pero, mientras Pedro estaba en la cárcel, la iglesia oraba muy fervientemente por él.” Hechos 12:5 NTV Me llama la atención que Lucas no dice que organizaron una estrategia para rescatarlo. Tampoco dice que se llenaron de desesperación. Dice que oraban.

La oración fue la forma en que la iglesia reconoció que la situación estaba fuera de sus manos, pero nunca fuera del control de Dios. Y Dios respondió. Mientras Pedro dormía entre dos soldados, un ángel del Señor entró en la prisión. “De repente, una luz intensa iluminó la celda. Un ángel del Señor se puso frente a Pedro…” Hechos 12:7 NTV Lo más impresionante es que, en medio de una situación tan difícil, Pedro estaba dormido cuando el ángel llegó a la prisión. Lo cual nos recuerda Juan 21:18 NTV «Te digo la verdad, cuando eras joven, podías hacer lo que querías e ir adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, y otros te dirigirán y te llevarán adonde no quieras ir

Pedro probablemente recordaba esa promesa. Si Jesús le había dicho que llegaría a ser viejo, entonces podía descansar sabiendo que su vida seguía en las manos del Señor. Esto no significa que conociera exactamente cómo saldría de esa prisión, sino que confiaba en la fidelidad de Cristo. La Biblia también dice Filipenses 4:6-7 NTV: “No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios…”

Quizá hoy enfrentas una situación que parece no tener salida. Tal vez has intentado resolverla por tus propias fuerzas y sientes que ya no sabes qué hacer. La lectura de hoy nos recuerda que, cuando la iglesia ora, reconoce que Dios sigue teniendo la última palabra. La oración no nace porque todo esté bajo control; nace porque sabemos quién sí tiene el control. Y cuando una vida, una familia o una iglesia decide depender del Señor en oración, abre espacio para ver su fidelidad obrando de maneras que muchas veces ni siquiera imaginamos.

Oración:
Señor, gracias porque puedo acudir a Ti en cualquier momento. Enséñame a depender más de tu poder que de mis propias fuerzas. Cuando enfrente situaciones que parezcan imposibles, recuérdame que Tú sigues teniendo el control. Fortalece mi fe para perseverar en la oración y descansar en que siempre escuchas el clamor de tus hijos. En el nombre de Jesús. Amén.

Por Nadia M.