Crecer Bajo La Mirada De Dios
Crecer Bajo La Mirada De Dios
Puedes escuchar el episodio de hoy aquí:
Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en el favor de Dios y de toda la gente.
Lucas 2.52, NTV.
Incluso Jesús, siendo el Hijo de Dios, no evitó el proceso de crecer paso a paso. No apareció de pronto como alguien plenamente formado, sino que vivió cada etapa de la vida humana bajo el cuidado y el tiempo del Padre. Esto nos muestra que el crecimiento no es una debilidad, sino parte del diseño amoroso de Dios.
Este pasaje también nos revela algo profundamente humano. Sus padres vivieron uno de los momentos más angustiantes que puede experimentar un corazón: durante tres días buscaron desesperadamente a su hijo sin saber dónde estaba. Fueron horas llenas de incertidumbre y miedo. Y resulta impactante pensar que María y José sabían quién era Jesús. Sabían que su hijo sería el Salvador del mundo, sabían que no era un niño cualquiera… y aun así sintieron un temor inmenso.
El conocimiento de las promesas de Dios no anuló su angustia como padres. Esto nos enseña una verdad: la fe no elimina nuestras emociones humanas. Confiar en Dios no significa que nunca sentiremos miedo ni que siempre entenderemos lo que está sucediendo. Jesús no estaba perdido ni en peligro; estaba en el lugar donde debía estar. Por eso, cuando sus padres le expresaron su angustia, Él respondió: “¿Por qué tuvieron que buscarme? ¿No sabían que debo estar en la casa de mi Padre?” — Lucas 2:49 (NTV) Aun siendo muy joven, Jesús tenía claro quién era y a quién pertenecía. Sin embargo, no actuó con rebeldía. La Biblia nos dice que regresó con ellos a Nazaret y permaneció bajo su autoridad, continuando su crecimiento en sabiduría y en obediencia (Lucas 2:51-52).
Esto nos enseña algo importante: tener un llamado de Dios no elimina la necesidad de obedecer, aprender y madurar con el tiempo. Incluso Jesús vivió una etapa de formación antes de iniciar su ministerio público.
Oración:
Por Jimena A.
Señor Jesús, independientemente de mi edad te pido por favor que me enseñes a crecer cada día en sabiduría y en gracia, deseo crecer bajo tu mirada, bajo tu voluntad. Ayúdame a confiar en Ti aun cuando no entienda lo que está sucediendo, y a recordar que mi vida permanece bajo tu cuidado en todo momento.