¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!
¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!
Puedes escuchar el episodio de hoy aquí:
Todos quedaron aterrados al verlo. Pero Jesús les habló de inmediato: «No tengan miedo —dijo—. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!». Entonces subió a la barca, y el viento se detuvo. Ellos estaban totalmente asombrados.
Marcos 6.50-51, NTV
Qué historia tan hermosa para nosotros. Hoy podemos tomarla como ejemplo para las situaciones que vivimos en la cotidianidad, ya sea en el ámbito laboral, familiar o espiritual. Cuando leemos que Jesús subió a la barca y hubo bonanza, deseamos pedirle al Señor que también suba a nuestra barca y traiga paz.
Sin embargo, si los apóstoles no hubiesen sido expuestos a aquellas vicisitudes climáticas, nos habríamos perdido el testimonio de lo que provoca la llegada de Cristo en medio de la tormenta. Fue precisamente en la dificultad donde se manifestó Su poder y Su presencia.
No sé cuál sea su situación actual. No sé cuál es la circunstancia que necesita que Cristo diga: ¡Ten ánimo, yo estoy aquí! Pero créame, esa situación puede convertirse en el testimonio de lo que Cristo hace cuando le permitimos tomar el control.
Tenemos esta promesa en el Señor, Romanos 8:18 NTV: Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.
Oración:
Por Greivin P.
Amado Espíritu Santo, trae fortaleza a nuestro interior. Te necesitamos para esperar confiadamente en las promesas en Cristo. Ayúdanos a recordar que las circunstancias que hoy vivimos solo necesitan ser acompañadas por Cristo, y que nada del presente se compara con la gloria futura cuando Cristo regrese. Amén.