Un Amor Diferente

Puedes escuchar el episodio de hoy aquí:

Aunque Pedro en la conversación que tuvo con Jesús tiempo atrás negó con todas sus fuerzas y afirmó que sería incapaz de negar a su maestro; Jesús, quien es la verdad absoluta conocía el corazón de Pedro más profundamente de lo que Pedro se conocía a sí mismo. Él ya sabía lo que pasaría; sabía que Pedro lo amaba verdaderamente, pero también conocía la debilidad humana y la reacción que tendría Pedro ante el miedo, sabía que lo negaría y no lo condeno por eso.

Pedro no negó a Jesús por falta de amor sino por temor. Esto me pone a pensar en la fragilidad humana que al sentir solo un pequeño riesgo somos capaces de olvidar por un momento lo más importante. Sin embargo, Jesús conociendo todo esto nos acepta y no solo eso, nos ama de una manera que no podemos ni imaginarlo.

Pedro le falló a su maestro sí. Y cuando escucho ese gallo cantar comprendió el gran error que había cometido Pedro se rompió por dentro, lloró porque se había dado cuenta que le había fallado a la persona que más amaba y se arrepintió de lo que había hecho. Pero lo mas impactante de esta historia no es la caída de Pedro, sino la reacción de su maestro…

Jesús no fue tras Pedro para reprocharle, no lo avergonzó ni lo desechó. Jesús espero el momento correcto y fue a su encuentro. No solo lo perdonó, sino que reafirmó su pacto de amor con él. El Señor confió en Pedro y le devolvió propósito (que Pedro pensó que había perdido) cuando le dijo: Apacienta mis ovejas.” Juan 21:15

El mismo Pedro que negó a Jesús por miedo fue el que mas adelante predicó con valentía no porque fuera fuerte en sí mismo, sino porque su amor por Dios superaba todo lo demás.

Porque para Jesús, el llamado no se sostiene en la perfección, sino en el amor obediente.

Oración:
Mi Jesús, soy absolutamente imperfecto, te fallo cada día y lo seguiré haciendo debido a mi humanidad, pero Señor te amo, no tengo mucho para ofrecerte, pero mi corazón te pertenece te pido Jesús que cada vez que te falle mi corazón sienta un profundo arrepentimiento y no desee volver a hacerlo nunca. Gracias por recibirme cada vez que te he fallado, gracias por amarme sin condición y creer en mí, aunque muchas veces soy débil. Te amo Jesús.

Por Jimena A.