Es lo que haces
Es lo que haces
Puedes escuchar el episodio de hoy aquí:
»Y el Rey dirá: “Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de estos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!”.
Mateo 25:40 NTV
Cada acto de servicio por pequeño que parezca tiene un valor eterno cuando se hace con amor y obediencia, es decir, no se trata de hacer grandes cosas, sino de obedecer con amor. Hoy a través de esta enseñanza entiendo que servir no es opcional en la vida de alguien que decidió seguir a Jesucristo, sino una evidencia de una fe viva. Al servir a otros, estoy sirviendo directamente a Cristo.
Jesús nos enseña en el versículo de hoy que Él se identifica directamente con las personas necesitadas. No separa la espiritualidad de las acciones diarias. Y lo que quiero decir con esto es que no se trata de hacer cosas para ganar salvación, sino de que una fe genuina produce servicio. El problema no es no haber hecho milagros, el problema es haber sido indiferentes. El pecado aquí no siempre es hacer el mal, muchas veces es no hacer el bien cuando está en nuestras manos.
Santiago nos recuerda que agradar a Dios implica sensibilidad espiritual para ver la necesidad, arrepentimiento de una fe indiferente y una disposición real para servir de manera práctica, cuidando al mismo tiempo nuestro corazón para no dejarnos moldear por la comodidad o el egoísmo del mundo. “La religión pura y verdadera a los ojos de Dios Padre consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas en sus aflicciones, y no dejar que el mundo te corrompa.” Santiago 1:27 NTV
Hoy el Señor nos llama a examinarnos. ¿A quién estoy sirviendo? ¿Mi fe se nota en forma de vivir? ¿Estoy siendo conformista?
Oración:
Por Nadia Molina
Señor, abre mis ojos para ver a los demás como Tú los ves. Perdóname cuando he sido indiferente o he pasado de largo ante la necesidad de los demás. Dame un corazón sensible y dispuesto a servirte, recordando que cada acto de amor y servicio que hago a otros, lo hago para Ti. Que mis manos estén listas para ayudar, mis palabras para animar y mi tiempo para acompañar. Ayúdame a vivir una fe práctica, que glorifique tu nombre cada día. Amén.