EL EJEMPLO DE ADÁN

Dios puso todo en sus manos, la tierra, los animales, las plantas, el cuidado de ellas y una hermosa esposa como ayuda y algo mas importante además, un gran tesoro: Su confianza. 

Todo esto Dios lo entrego a Adán, lo tomo de la mano, lo guió como a un niño, lo enseño, le puso nombre, confió en él, pero… ¡Adán traicionó la confianza de Dios!

Cuando Adán cedió a la propuesta de su mujer haciendo a un lado la advertencia de Dios, tuvo en poco la amistad del Señor, y le dijo al Señor con sus actos: No me interesa mucho tu amistad ni tu compañía ni tus mandamientos. Con esto Adán traicionó la confianza de Dios y podemos ver en el versículo de hoy que el Señor se dolió de esto. 

Sabes, nosotros también fuimos tomados por el Señor, nos puso nombre, nos limpio, nos sano, nos dio vida, nos acercó a Él y nos dio su confianza al depositar su Espíritu en nosotros, dándonos así Su amistad, y nos dio sus mandamientos para que obedeciéndolos respondamos a ese gran amor que nos ha tenido. 

¿Qué haremos ahora?, seguiremos el ejemplo de Adán tomando la mano del pecado, la seducción, el odio, la lujuria, la codicia y le vamos a dar la espalda traicionando así la confianza del Padre, o seguiremos el ejemplo de Jesucristo, quien fue obediente hasta la muerte, y agrado a Dios. 

No somos perfectos, nos equivocamos, pero una cosa es eso y otra es voluntariamente elegir traicionar la confianza de Dios amando más las propuestas de este mundo. 

Acción: Pide al Señor en oración sincera que te ayude a aborrecer el pecado como Él lo aborrece, que te ayude a serle fiel, dile: “Señor, guardare tu palabra para no pecar contra ti”, y luego esfuérzate diariamente por llenarte de la Palabra del Señor, leyéndola cada día y poniéndola por obra.

-Pas Jon-