
UNA NUEVA VIDA
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«Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y porque aún no les habían quitado la naturaleza pecaminosa. Entonces Dios les dio vida con Cristo al perdonar todos nuestros pecados.»
Colosenses 2:13 NTV
¿A qué se refería Pablo cuando dice que antes de Cristo estábamos muertos? ¿Acaso se puede ir por la vida haciendo todas las cosas (trabajo, estudio, familia) estando muerto?
Pablo no se refería a una muerte física sino a una más terrible: La muerte espiritual , la muerte de nuestro ser interior.
Recuerdo que cuando eran una joven soltera participaba en la iglesia en todas las actividades, incluso servía en un ministerio, pero fuera de esos momentos dentro de mi me sentía triste, cansada y muchas veces lloraba sin entender porque tenia tanta frustración.
Más adelante, cuando fui a un encuentro de la iglesia, experimenté verdadera libertad , la angustia dentro de mí desapareció y entendí que antes no era libre, solo era conocedora de Cristo pero no su hija libre y salva de mis pecados.
En ocasiones pensamos que solo pecados como la fornicación o el asesinato son realmente malos, dejando pasar en nuestra vida pequeñas cosas: como la envidia, el mal carácter la desobediencia como si fueran pequeños errores , sin embargo no es así, estas cosas nos alejan De Dios nos hacen presos del pecado.
Son esas pequeñitas cosas que dentro de nuestro ser convierten nuestra alma y vida en un mar turbulento, donde no encontramos paz, por el contrario, nos agitan la vida, nos amarra el espíritu y nos hacen ser muertos delante de Dios.
Todos nuestras pequeñas fallas nos hacen ser muertos a Cristo, pero cuando decidimos estar cerca de Él con todo nuestro corazón, nos esforzamos por no estar constantemente repitiendo los errores , entendemos que no somos perfectos, pero si fallamos buscamos el rostro de Dios y pedimos perdón de corazón.
Somos sus hijos y como tales debemos comportarnos, haciendo uso de la verdadera vida que Cristo nos regaló al morir por nosotros en una cruz.
La verdadera vida es poder hacer todo lo que nos corresponde hacer con paz dentro nuestro, con alegría, con consuelo en los momentos de angustia y con tranquilidad de corazón al descansar por las noches, eso solo se consigue cuando hemos sido rescatados y salvos por la preciosa sangre de Jesús
Si aún en este tiempo no tienes esa paz y seguridad dentro de ti, entrégale por completo tu vida a Cristo y permite que Él aleje la muerte espiritual de tu vida.
Dios, hoy te doy gracias por el gran sacrificio que has hecho por mi y deseo que me salves por completo que yo tenga vida verdadera y no solo finja estar bien, decido creer en tu sacrificio y dejar que cambies el rumbo de mi vida ¡Amén!
-Por Rebeca Marín-


