PACIENCIA

PACIENCIA

Escucha este Pan Diario aquí:

«Pero la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es:……. paciencia……..»

Gálatas 5:22. NTV.

Desde el punto de vista bíblico, la paciencia es una virtud que desarrolla una persona como fruto de la guía del Espíritu Santo de Dios cuando la persona vive sometida en amor y gozosa obediencia a Él y su palabra.
La paciencia en el mundo es vista como soportar una situación difícil o a una persona que causa dificultades, pero sin paz, más bien, soportando pero con quejas, críticas, murmuración y hasta malos deseos hacia quien trae la perturbación. El problema con ese tipo de paciencia es que causa amargura y va creando en el corazón de la persona una serie de sentimientos pecaminosos que envenenan su propia vida y las de los que le rodean.
Nos dice la biblia:

«Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos.»

Hebreos 12:15. NTV.

La paciencia que nace de la obra del Espíritu Santo en el corazón del hijo de Dios es aquella que igualmente tiene que soportar situaciones y personas que traen dificultades y perturbación, pero, el hijo de Dios será llevado por el Espíritu Santo a orar por la situación o la persona que le están trayendo molestia, buscará en la presencia de Dios sabiduría de cómo manejar el asunto de modo que su actuar sea conforme a la voluntad de Dios, pedirá a Dios misericordia y perdón por la persona que le está causando dolor, clamará por fortaleza y gracia para soportar la difícil situación que está pasando y todo esto dará como fruto una paciencia que dará paz y guardará el corazón del odio, rencor y amargura, la persona será vista por otros como alguien que es guiada por el Espíritu Santo, pues no actuará como el mundo esperaría, sino, como Dios lo espera.

En muchísimos casos la paciencia que viene del Espíritu Santo ha traído reconciliaciones maritales, familiares, fraternales (incluso dentro de la iglesia ) y también crecimiento, fortaleza y madurez espiritual al soportar las pruebas.

Definitivamente el fruto de la paciencia que da el vivir bajo la guía del Espíritu Santo es mucho mejor que el que da vivir bajo la influencia del mundo y nuestra naturaleza humana y pecaminosa.
Entregue su corazón a Cristo si aún no lo ha hecho, déjese guiar por el Espíritu Santo y viva en paz.

«Señor Jesucristo entrego mi corazón y mi vida entera a Ti que me salvaste en la cruz del desastre que trae el pecado. Guíame por Tu Espíritu Santo a tener paciencia, la paciencia que viene de confiar en Ti y de poner en Tus perfectas manos toda situación o persona me pongan a prueba. Lo pido en Tu precioso nombre, Jesús, amén.

-Por Carlos Barboza-